
ISSN-e: 2542-3401
Período: octubreŰdiciembre, 2025
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 29, Núm. 129 (pp. 60Ű69)
I. INTRODUCCIÓN
En los últimos años, la convergencia entre las ciencias del cerebro y la educación ha dado origen a un
campo interdisciplinario emergente conocido como neuroeducación. Este enfoque, respaldado por los
avances en neurociencia cognitiva y psicología del desarrollo, busca comprender cómo aprende el cerebro
para optimizar los procesos de enseñanza, especialmente en los niveles educativos iniciales. Lejos de
ser una moda pedagógica pasajera, la neuroeducación responde a una necesidad urgente: transformar
las prácticas educativas a partir de evidencias cientíĄcas que revelan cómo se desarrollan las funciones
mentales superiores desde edades tempranas.
La denominada Şeducación del cerebroŤ propone un diálogo fecundo entre la pedagogía y las neuro-
ciencias, en el que se articulan las demandas del entorno escolar con el conocimiento cientíĄco sobre el
funcionamiento cerebral. Otros autores [
1], [2], sostienen que este enfoque permite construir ambientes
educativos más respetuosos de los ritmos, necesidades y potencialidades individuales de cada estudiante,
fomentando un aprendizaje más signiĄcativo, inclusivo y sostenido.
Lejos de ofrecer soluciones rápidas o recetas infalibles, la neuroeducación promueve una comprensión
integral del aprendizaje como un fenómeno que involucra no solo procesos cognitivos, sino también
dimensiones emocionales, sociales y sensoriales. En este sentido, se destaca que las experiencias de
aprendizaje más efectivas son aquellas que movilizan emociones [
3], estimulan la curiosidad y generan
sentido personal, fortaleciendo así la consolidación de aprendizajes duraderos.
Uno de los ejes más investigados dentro de este campo es el desarrollo de las funciones ejecutivas,
entendidas como un conjunto de habilidades cognitivas de orden superior, incluyendo la memoria de
trabajo, el control inhibitorio y la Ćexibilidad cognitiva, que permiten planiĄcar, organizar, mantener la
atención y autorregular la conducta. Estas competencias son fundamentales tanto para el rendimiento
académico como para la adaptación en contextos sociales diversos. Otros autores [
4] aĄrman que el
fortalecimiento de las funciones ejecutivas durante la educación primaria se asocia con mayores niveles
de éxito escolar, especialmente durante los primeros años de formación.
En este periodo crítico del neurodesarrollo, caracterizado por una elevada plasticidad cerebral, la
implementación de estrategias pedagógicas alineadas con el funcionamiento cerebral puede marcar una
diferencia signiĄcativa en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Así lo evidencian algunos estudios [
5],
quienes demostraron que intervenciones basadas en el juego simbólico y la mediación verbal favorecen
no solo el rendimiento académico, sino también el desarrollo socioemocional de los estudiantes.
Adicionalmente, se ha encontrado que la incorporación sistemática del movimiento corporal [6], la
actividad física y las dinámicas motrices en el aula incide positivamente en la atención sostenida, la
autorregulación emocional y la Ćexibilidad cognitiva, resaltando el papel del cuerpo como mediador
del aprendizaje. Estas evidencias refuerzan la idea de que las habilidades ejecutivas no solo se esti-
mulan mediante actividades intelectuales abstractas, sino también a través de experiencias corporales
y sensoriales que involucran al estudiante de manera integral.
Lejos de implicar la adquisición de más materiales didácticos, la propuesta neuroeducativa aboga
por un cambio en el enfoque metodológico. En este sentido, vale mencionar el programa desarrollado
en [
7], orientado al fortalecimiento de funciones ejecutivas mediante contenidos de matemáticas, el
cual mostró mejoras signiĄcativas en la atención sostenida y la resolución de problemas, revelando el
potencial de las disciplinas escolares como vehículos para el desarrollo del pensamiento estratégico.
Este artículo presenta una revisión sistemática de la literatura empírica reciente con el objetivo de
analizar las contribuciones de la neuroeducación al desarrollo de funciones ejecutivas en estudiantes
de educación primaria, identiĄcando intervenciones efectivas, metodologías empleadas y resultados
obtenidos en distintos contextos educativos.
II. MARCO TEÓRICO
El desarrollo de las funciones ejecutivas en la infancia ha captado creciente atención en el ámbito
educativo, especialmente a partir de los aportes de la neurociencia. Las funciones ejecutivas, como la
memoria de trabajo, la inhibición conductual y la Ćexibilidad cognitiva, permiten a los estudiantes plani-
Ącar, focalizar la atención, recordar instrucciones y autorregularse, lo que las convierte en componentes
Huamán C. Contribuciones de la neuroeducación en el desarrollo de funciones ejecutivas en estudiantes
de educación primaria
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