
ISSN-e: 2542-3401
Período: e neroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 19Ű27)
comportamiento alimentario, sugiriendo que las estrategias actuales no son suĄcientes por sí solas.
En consideración con el Índice de Políticas de Entornos Alimentarios Saludables realizado en Ecuador
por UNICEF [
11], hay retrocesos en cuanto al avance de estas políticas. Solo un indicador, que es el
etiquetado nutricional según el Código Alimentario de la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura, logra superar el 60% de cumplimiento. En contraste, los indicadores más
bajos se relacionan con la publicidad de alimentos no saludables en medios digitales, que apenas alcanza
un 11%, y con el control de precios de alimentos, donde actualmente no existe una norma vigente.
En el análisis también se constató que determinantes sociodemográĄcos como sexo, estado civil, et-
nia y entorno geográĄco condicionan los niveles de sobrepeso y obesidad, considerando a estos factores
como mecanismos intermedios que afectan la efectividad de estas políticas alimentarias en diferentes
grupos sociales. Aunque existe un marco normativo que respalda el derecho a una alimentación salud-
able, persisten brechas signiĄcativas en su implementación, particularmente en zonas rurales [17].
En ese marco, el PIANE 2014Ű2025 reconoce la desigualdad socioeconómica como un determinante
crucial en la malnutrición y la obesidad, por lo que la pobreza sigue siendo un obstáculo debido a que
muchas personas no pueden permitirse el acceso a productos frescos y nutritivos. Es clave, por tanto,
un seguimiento efectivo a nivel cantonal/distrital que, acompañado de recursos suĄcientes, permita
realizar intervenciones sostenibles en todo el país, especialmente en áreas rurales.
CONCLUSIONES
El análisis realizado sobre las políticas alimentarias y su impacto en la obesidad en Ecuador, revela
que, aunque el país cuenta con un marco normativo robusto, las políticas alimentarias implementadas
hasta la fecha han tenido un impacto limitado en la reducción de la obesidad, esto debido a que las cifras
revisadas en los estudios siguen mostrando una tendencia creciente, incluso en docume ntos oĄciales
como la última Encuesta de Salud y Nutrición.
Asimismo, hay deĄciencias en la implementación y evaluación de estas políticas, así como la falta
de mecanismos de control efectivos. Pese a los esfuerzos como el etiquetado nutricional tipo semáforo,
regulación de las grasas trans y planes como el PIANE 2014Ű2025, los mecanismos intermedios, como
la comprensión insuĄciente del etiquetado y el consumo elevado de alimentos ultraprocesados, siguen
siendo barreras signiĄcativas para el éxito de las políticas alimentarias. En ese sentido, es importante que
para mejorar la efectividad de las políticas se implementen estrategias robustas de educación nutricional,
que demuestren la comprensión del etiquetado y sensibilicen a la población respecto al consumo elevado
de alimentos ultraprocesados.
Deben considerarse buenas prácticas alimentarias como aquellas que han demostrado ser efectivas,
las cuales han sido implementadas en países de la región o en ámbitos internacionales. Entre ellas, el
Informe de FOODŰEPI de la UNICEF señala que en México se aplican impuestos a bebidas azucaradas
y alimentos ultraprocesados, mientras que Chile prohíbe la publicidad de alimentos Şaltos enŤ azúcares,
grasas y sodio en escuelas y alrededores; en Australia, para limitar los conĆictos de intereses en el
desarrollo de políticas alimentarias, existe un Comité de Gobernanza de las Pautas Alimentarias que
debe promover sus intereses, así como valerse de un panel de expertos para evitar sesgos o conĆicto a
lo largo de la revisión de estas políticas.
Las políticas alimentarias deben ser, por tanto, ajustadas y fortalecidas en términos de su imple-
mentación y monitoreo, con un enfoque inclusivo que tenga en cuenta las diversas realidades socio-
culturales y geográĄcas del país. Bajo esta idea, la LORSA debería incluir entre sus líneas aspectos
de evaluación y seguimiento constante para programas en torno a la alimentación y malnutrición en
el Ecuador en todos los sectores de la población, asegurándose que los alimentos además de estar
disponibles, están siendo debidamente consumidos.
Es recomendable que las políticas alimentarias incluyan la evaluación y el ajuste periódico de los
programas relacionados con la alimentación, con el Ąn de inĆuir positivamente en las estadísticas de
obesidad y promover mecanismos Ćexibles que faciliten la adopción de hábitos de consumo saludables
en la población. En este sentido, el Reglamento Sanitario de Etiquetado de Alimentos Procesados
para el Consumo Humano debe basarse en lineamientos que permitan una evaluación continua de la
interpretación y la facilidad con que la población puede comprender y utilizar la información contenida
Vera J. et al. Análisis de las políticas alimentarias y su impacto en el nivel de obesidad en Ecuador
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