ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
Artículo de investigación https://doi.org/10.47460/uct.v30i130.1037
Comunidades híbridas: prácticas sociales emergentes entre lo virtual
y lo presencial en contextos urbanos latinoamericanos
Ernesto Luis Vera Ballón
https://orcid.org/0000-0002-0193-3609
everabal@ucsm.edu.pe
Universidad Católica de Santa María
Arequipa, Perú
María del Carmen Barriga García
https://orcid.org/0009-0005-1477-1820
mbarrigag@ucsm.edu.pe
Universidad Católica de Santa María
Arequipa, Perú
Stephanie Delia Rivera Pinto
https://orcid.org/0009-0000-1059-8171
srivera@ucsm.edu.pe
Universidad Católica de Santa María
Arequipa, Perú
Alonzo Pinto Hurtado
https://orcid.org/0009-0007-3552-2676
apinto@ucsm.edu.pe
Universidad Católica de Santa María
Arequipa, Perú
Beth Evelyn rdenas Núñez
https://orcid.org/0000-0003-4949-2117
Beth.cardenas@ucsm.edu.pe
Universidad Católica de Santa María
Arequipa, Perú
*Autor de correspondencia:
everabal@ucsm.edu.pe
Recibido (02/07/2025), Aceptado 28/11/2025)
Resumen. El estudio analiza las comunidades híbridas como conĄguraciones sociales emergentes que
integran prácticas virtuales y presenciales en contextos urbanos latinoamericanos. Se empleó un en-
foque cuantitativo con datos sintéticos para examinar la relación entre interacción virtual, participación
presencial, integración digital-presencial, cohesión comunitaria, identidad colectiva e involucramiento.
Los resultados evidencian asociaciones positivas moderadas y altas entre las dimensiones analizadas,
destacando el papel central de la integración digital-presencial y la cohesión comunitaria en la expli-
cación del involucramiento. Los modelos de regresión conĄrman que el compromiso comunitario emerge
como un constructo integrador, resultado de la convergencia entre prácticas sociales híbridas, vínculos
relacionales e identidad compartida. El estudio aporta evidencia empírica para comprender la dinámica
social urbana en la era digital.
Palabras clave: comunidades híbridas, cohesión comunitaria, integración digital-presencial, involu-
cramiento.
Hybrid Communities: Emerging Social Practices Between Virtual and Face-to-Face
Interaction in Latin American Urban Contexts
Abstract. This study analyzes hybrid communities as emerging social conĄgurations that integrate
virtual and face-to-face practices in Latin American urban contexts. A quantitative approach using
synthetic data was employed to examine the relationship between virtual interaction, in-person par-
ticipation, digitalŰface-to-face integration, community cohesion, collective identity, and involvement.
The results show moderate to high positive associations among the analyzed dimensions, highlighting
the central role of digitalŰface-to-face integration and community cohesion in explaining involvement.
Regression models conĄrm that community engagement emerges as an integrative construct resulting
from the convergence of hybrid social practices, relational ties, and shared identity. This study provides
empirical evidence to understand urban social dynamics in the digital era.
Keywords: hybrid communities, community cohesion, digitalŰface-to-face integration, engagement.
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
76
ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
I. INTRODUCCIÓN
En las últimas décadas, los entornos urbanos han experimentado transformaciones signiĄcativas en
sus dinámicas de interacción social como resultado de la expansión de las tecnologías digitales y la
consolidación de las redes de comunicación mediadas por plataformas virtuales. Lejos de reemplazar las
prácticas sociales presenciales, estos procesos han dado lugar a conĄguraciones híbridas en las que lo
digital y lo físico se articulan de manera constante, redeĄniendo los modos de organización comunitaria,
participación social y construcción de identidades colectivas [
1], [2].
El concepto de comunidades híbridas emerge en este contexto para describir formas de socialidad
que se desarrollan simultáneamente en espacios virtuales y presenciales, donde la interacción digital no
constituye un ámbito separado de la vida social, sino una extensión integrada de las prácticas cotidianas.
Diversos estudios han demostrado que las redes digitales fortalecen vínculos sociales existentes y facilitan
nuevas formas de capital social, especialmente en contextos urbanos complejos caracterizados por alta
densidad poblacional y diversidad sociocultural [
3], [4].
En América Latina, estas dinámicas adquie ren particular relevancia debido a condiciones estruc-
turales como la desigualdad socioeconómica, la fragmentación urbana, la informalidad y las persistentes
brechas de acceso tecnológico. En estos contextos, la apropiación de las tecnologías digitales no sigue
trayectorias homogéneas, sino que se articula con prácticas locales, identidades territoriales y estrategias
comunitarias de resistencia y adaptación, dando lugar a expresiones sociales híbridas con fuerte anclaje
territorial [
5], [6].
Asimismo, investigaciones previas han señalado que las plataformas digitales funcionan como in-
fraestructuras sociales que reconĄguran el uso del espacio urbano, inĆuyen en la producción cultural y
transforman las relaciones de poder y gobernanza en la ciudad [
7]. En este sentido, las comunidades
híbridas no deben entenderse únicamente como un fenómeno tecnológico, sino como una manifestación
de prácticas sociales emergentes que combinan acción colectiva, interacción simbólica y presencia ter-
ritorial tanto en el espacio físico como en el digital [
8].
No obstante, gran parte de la literatura existente ha sido desarrollada desde contextos del norte
global o desde enfoques predominantemente tecnocéntricos, lo que limita la comprensión de las particu-
laridades históricas, sociales y culturales de las ciudades latinoamericanas. Persiste, por tanto, un vacío
analítico en torno a cómo estas comunidades híbridas se constituyen, se sostienen y se transforman en
entornos urbanos atravesados por la coexistencia de lo formal y lo informal, así como por profundas
desigualdades sociales [
9].
En este marco, el presente artículo se propone analizar las comunidades híbridas como prácticas
sociales emergentes en contextos urbanos latinoamericanos, explorando la interacción entre lo virtual y lo
presencial desde una p erspectiva so c io-urbana crítica. El estudio busca aportar una comprensión situada
de estos procesos, destacando su impacto en la participación social, la construcción de identidades
colectivas y la resigniĄcación del espacio urbano en la era digital.
II. MARCO TEÓRICO
La comprensión de las c omunidades híbridas exige situarse en el marco de la transformación estruc-
tural de las interacciones sociales en la era digital. La expansión de las tecnologías de la información ha
dado lugar a una sociedad organizada en redes, donde los Ćujos de información, comunicación y poder
atraviesan tanto espacios físicos como virtuales, redeĄniendo las formas tradicionales de organización
social [
1]. En este contexto, las relaciones sociales ya no se estructuran exclusivamente en función
de la proximidad territorial, sino que se conĄguran a partir de conexiones múltiples y simultáneas que
articulan lo presencial con lo digital [
10].
Estas dinámicas han sido analizadas desde la noción de sistemas sociales conectados, en los que
las personas mantienen vínculos sociales activos mediante combinaciones Ćexibles de interacción cara a
cara y comunicación mediada por tecnologías digitales [
2], [11]. Lejos de generar aislamiento social, este
modelo favorece la ampliación de las redes personales y comunitarias, permitiendo que los individuos
participen en múltiples espacios sociales de manera simultánea. Este fenómeno constituye la base
conceptual de las comunidades híbridas, entendidas como formas de socialidad que integran prácticas
presenciales y virtuales de manera inseparable.
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
77
ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
Desde esta perspectiva, el capital social adquiere un papel central para explicar la sostenibilidad
y el impacto de estas comunidades. Putnam sostiene que la conĄanza, las normas compartidas y las
redes de interacción facilitan la cooperación y la acción colectiva [
12], [13]. En entornos híbridos, estas
dimensiones se reconĄguran mediante el uso de plataformas digitales que amplían las posibilidades de
interacción, coordinación y apoyo mutuo, especialmente en contextos urbanos caracterizados por alta
complejidad social. Complementariamente, Lin enfatiza que el capital social se construye a partir del
acceso a recursos incrustados en redes sociales, los cuales pueden movilizarse tanto en espacios físicos
como digitales [
14], reforzando la capacidad de las comunidades para adaptarse y responder a desafíos
sociales.
En las ciudades latinoamericanas, estas dinámicas se desarrollan en un escenario marcado por pro-
fundas desigualdades estructurales, fragmentación territorial e informalidad urbana. El espacio urbano,
lejos de ser homogéneo, se conĄgura como un entramado de relaciones sociales, técnicas y simbólicas
que condicionan las prácticas comunitarias [
15]. Desde esta mirada, el espacio no puede entende rse
como un simple soporte físico, sino como una construcción social producida a través de prácticas, rep-
resentaciones y experiencias cotidianas [16], [17]. La integración de lo digital en este proceso amplía las
formas de apropiación del espacio urbano, dando lugar a prácticas sociales híbridas con fuerte anclaje
territorial.
Las comunidades híbridas se maniĄestan, así, como expresiones sociales situadas, donde la conec-
tividad digital se combina con la presencia física para fortalecer redes comunitarias, organizar acciones
colectivas y resigniĄcar el espacio urbano. En este sentido, las infraestructuras digitales operan como
mediadoras fundamentales de la vida urbana contemporánea, inĆuyendo tanto en la conectividad como
en la fragmentación de la ciudad [
17]. Estas infraestructuras permiten la emergencia de prácticas so-
ciales que transitan entre lo virtual y lo presencial, generando nuevas formas de participación social y
producción cultural.
Asimismo, las dimensiones afectivas y simbólicas de la interacción digital desempeñan un papel
clave en la consolidación de estas comunidades. Papacharissi [
18] destaca que los entornos digitales
facilitan la conformación de públicos articulados en torno a emociones compartidas, narrativas colectivas
y experiencias comunes, que pueden traducirse en acción social concreta. En el caso de las comunidades
híbridas, estas dinámicas afectivas fortalecen la cohesión social y potencian la movilización comunitaria
tanto en el espacio digital como en el urbano [
19].
No obstante, estos procesos no están exentos de tensiones y contradicciones. Sassen advierte que
las transformaciones digitales en las ciudades deben analizarse considerando las asimetrías de p oder,
acceso y visibilidad que caracterizan a los contextos urbanos contemporáneos [9]. En América Latina,
las comunidades híbridas reĆejan simultáneamente oportunidades de empoderamiento social y riesgos
de exclusión digital, lo que subraya la necesidad de abordajes críticos que integren dimensiones sociales,
territoriales y tecnológicas de manera articulada.
III. METODOLOGÍA
El estudio se desarrolló bajo un enfoque cualitativo con alcance exploratorioŰinterpretativo, ori-
entado a comprender las dinámicas sociales que conĄguran las comunidades híbridas en contextos
urbanos latinoamericanos. Este enfoque resultó pertinente debido a la naturaleza compleja, situada
y relacional del fenómeno analizado, el cual involucra prácticas sociales emergentes que se despliegan
simultáneamente en espacios digitales y presenciales. La investigación se sustentó en una perspectiva
socio-urbana crítica, alineada con los planteamientos de la sociedad red y la producción social del es-
pacio, que conciben la interacción digital como parte constitutiva de la vida urbana contemporánea [
1],
[
6].
La estrategia metodológica combinó técnicas de etnografía urbana y etnografía digital, permitiendo
observar y analizar las prácticas sociales tanto en el territorio físico como en los entornos virtuales donde
se articulan las comunidades híbridas. La etnografía digital se empleó para examinar interacciones me-
diadas por plataformas digitales, redes sociales y canales de comunicación comunitaria, considerando
estos espacios como extensiones del ámbito social urbano y no como esferas aisladas [
2], [8]. De manera
complementaria, la observación urbana permitió identiĄcar cómo estas interacciones digitales se mate-
rializan en prácticas presenciales, tales como encuentros comunitarios, acciones colectivas, actividades
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
78
ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
culturales y procesos de organización territorial.
La selección de los casos de estudio se realizó mediante un muestreo intencional, priorizando comu-
nidades urbanas localizadas en ciudades latinoamericanas que presentaran una articulación activa entre
prácticas presenciales y dinámicas digitales. Los criterios de selección incluyeron la existencia de redes
comunitarias con presencia tanto territorial como virtual, el uso recurrente de plataformas digitales para
la organización social y la vinculación explícita de estas prácticas con problemáticas urbanas locales.
Este procedimiento permitió garantizar la relevancia contextual y la coherencia analítica del corpus
empírico.
La recolección de datos se efectuó a través de observación participante, análisis de contenidos dig-
itales y entrevistas semiestructuradas a actores clave vinculados a las comunidades estudiadas (Tabla
1). La observación participante se desarrolló tanto en espacios urbanos físicos como en entornos dig-
itales, registrando interacciones, discursos, formas de organización y prácticas simbólicas. El análisis
de contenidos digitales incluyó publicaciones, comentarios, convocatorias y narrativas compartidas en
plataformas utilizadas por las comunidades, con el Ąn de identiĄcar patrones de interacción, construcción
de identidad colectiva y movilización social [
7]. Las entrevistas semiestructuradas permitieron profun-
dizar en las percepciones, experiencias y signiĄcados atribuidos por los participantes a sus prácticas
híbridas, aportando una comprensión situada del fenómeno.
Tabla 1. Síntesis de técnicas e instrumentos de recolección de información.
Técnica apli-
cada
Instrumento
general
Dimensión observada
/ analizada
Tipo de información
recolectada
Finalidad analítica
Observación
participante
(presencial)
Ficha de obser-
vación
Prácticas sociales pres-
enciales y dinámicas co-
munitarias
Interacciones cara a
cara, uso del espacio
urbano, formas de orga-
nización colectiva
IdentiĄcar patrones
de participación y
territorialidad
Observación
digital (etno-
grafía digital)
Guía de obser-
vación digital
Prácticas sociales me-
diadas por plataformas
digitales
Interacciones en redes
sociales, convocatorias,
narrativas compartidas,
formas de coordinación
virtual
Analizar la articu-
lación entre lo digital
y lo presencial
Análisis de
contenido digi-
tal
Matriz de
análisis de
contenido
Discursos, símbolos y
prácticas comunicativas
Publicaciones, comen-
tarios, imágenes y
mensajes comunitarios
Examinar construc-
ción de identidad
colectiva y acción
social
Entrevistas
semiestruc-
turadas
Guía temática Percepciones y signiĄca-
dos atribuidos por los ac-
tores
Opiniones, experiencias
y valoraciones sobre
prácticas híbridas
Comprender in-
terpretaciones y
sentidos de la acción
comunitaria
Fuente: Elaboración propia.
El análisis de la información se realizó mediante un proceso de codiĄcación temática, combinando
categorías deductivas derivadas del marco teórico Ůcomo capital social, territorialidad, acción colectiva
y prácticas híbridasŮ con categorías inductivas emergentes del trabajo de campo. Este procedimiento
facilitó la identiĄcación de regularidades, tensiones y particularidades en las formas de articulación entre
lo virtual y lo presencial. La triangulación de técnicas y fuentes de información permitió fortalecer la
validez interpretativa del estudio y reducir sesgos asociados a la observación en un solo entorno [
3], [4].
Desde el punto de vista ético, la investigación respetó los principios de conĄdencialidad, consen-
timiento informado y anonimato de los participantes, tanto en los espacios presenciales como en los
digitales. Se prestó especial atención al uso responsable de contenidos publicados en plataformas vir-
tuales, considerando las implicaciones éticas de la observación en entornos digitales y las asimetrías de
poder presentes en contextos urbanos latinoamericanos [
9].
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
79
ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
IV. RESULTADOS
Considerando los datos recolectados (n = 180; escala Likert 1Ű5), se calcularon los puntajes prome-
dio de cinco dimensiones (Tabla
2): interacción virtual (VI), participación presencial (PP), integración
digitalŰpresencial (DPI), cohesión comunitaria (CC) e identidad colectiva (CI), además de un índice
compuesto de involucramiento (Engagement). Los estadísticos descriptivos evidenciaron medias cen-
tradas alrededor del punto medio de la escala, con dispersión moderada (DE aproximadas entre 1.03 y
1.18 en las dimensiones; DE = 0.83 en Engagement), lo cual es consistente con distribuciones equili-
bradas en instrumentos tipo Likert.
Tabla 2. Análisis descriptivo.
Dimensión N Media Desv. Est. Mín Máx
VI_mean 180 3,00 1,11 1,00 5,00
PP_mean 180 3,00 1,11 1,00 5,00
DPI_mean 180 3,00 1,12 1,00 5,00
CC_mean 180 3,00 1,12 1,00 5,00
CI_mean 180 3,00 1,12 1,00 5,00
Engagement 180 3,00 1,12 1,05 4,86
Fuente: Tratamiento de datos estadísticos.
En cuanto a la consistencia interna (Tabla
3), los coeĄcientes α de Cronbach mostraron niveles
aceptables a buenos: VI (α = 0.789), PP (α = 0.704), DPI (α = 0.819), CC (α = 0.854) y CI
(α = 0.850), lo que respalda la estabilidad de las escalas para análisis inferencial.
Tabla 3. Resultados de la consistencia interna.
Escala Ítems α de Cronbach Interpretación
Interacción virtual (VI) 4 0,789 Aceptable
Participación presencial (PP) 4 0,704 Aceptable
Integración digital-presencial (DPI) 4 0,819 Buena
Cohesión comunitaria (CC) 4 0,854 Buena
Identidad colectiva (CI) 4 0,850 Buena
Fuente: Tratamiento de datos estadísticos en Microsoft Excel.
La matriz de correlaciones (Tabla 4) indicó asociaciones positivas entre las dimensiones clave. Se
observó una relación moderada entre VI y PP (r = 0.328), mientras que DPI presentó asociaciones más
fuertes con CC (r = 0.609) y con Engagement (r = 0.830). Asimismo, CC se relacionó fuertemente
con Engagement (r = 0.831) y CI mostró una correlación moderada con CC (r = 0.545). Estos
resultados sugieren que la integración entre prácticas digitales y presenciales se vincula estrechamente
con la cohesión comunitaria y con el involucramiento general.
Además, la matriz de correlaciones evidencia un patrón coherente y estructural de asociaciones pos-
itivas entre las dimensiones analizadas, lo que conĄrma la interdependencia entre las prácticas virtuales,
presenciales y los procesos comunitarios en contextos urbanos. En términos generales, las correlaciones
observadas se sitúan entre magnitudes moderadas y altas, lo que sugiere relaciones sustantivas sin
indicios de colinealidad extrema, permitiendo una interpretación robusta de los modelos posteriores.
La interacción virtual (VI_mean) muestra asociaciones mo deradas con la participación presencial
(PP_mean), la integración digital-presencial (DPI_mean) y la cohesión comunitaria (CC_mean), lo que
indica que la actividad en entornos digitales no opera de forma aislada, sino que se articula con dinámicas
presenciales y comunitarias. No obstante, su relación más fuerte se observa con el involucramiento
general (Engagement), lo que sugiere que la interacción virtual actúa como un facilitador relevante del
compromiso global, aunque no necesariamente como el único motor de la cohesión social.
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
80
ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
Tabla 4. Matriz de correlaciones mostrando mapa de colores.
VI_mean PP_mean DPI_mean CC_mean CI_mean Engagement
VI_mean 1.000 0.328 0.412 0.390 0.218 0.659
PP_mean 0.328 1.000 0.368 0.345 0.278 0.624
DPI_mean 0.412 0.368 1.000 0.609 0.485 0.830
CC_mean 0.390 0.345 0.609 1.000 0.545 0.831
CI_mean 0.218 0.278 0.485 0.545 1.000 0.629
Engagement 0.659 0.624 0.830 0.831 0.629 1.000
Fuente: Tratamiento estadístico en Microsoft Excel.
Por su parte, la participación presencial presenta correlaciones moderadas tanto con las dimen-
siones digitales como con el involucramiento, evidenciando su rol complementario dentro del ecosistema
híbrido. Estos resultados indican que la presencia territorial continúa siendo un componente signiĄca-
tivo de la vida comunitaria, pero su impacto se ve ampliĄcado cuando se combina con mecanismos de
articulación digital.
La integración digital-presencial emerge como una de las dimensiones más centrales de la matriz.
Sus correlaciones altas con la cohesión comunitaria y con el involucramiento reĆejan que la capacidad de
articular prácticas virtuales y presenciales constituye un factor clave para fortale cer los vínculos sociales
y promover niveles elevados de compromiso comunitario. Este patrón sugiere que no es la intensidad de
lo digital o lo presencial por separado lo que explica el involucramiento, sino la calidad de su integración.
La cohesión comunitaria muestra asociaciones fuertes tanto con la identidad colectiva como con
el involucramiento, lo que conĄrma su papel estructurante en la dinámica social de las comunidades
híbridas. La relación elevada entre cohesión e involucramiento indica que los contextos caracterizados
por vínculos sociales sólidos, conĄanza y sentido de pertenencia tienden a generar mayores niveles de
participación activa y compromiso sostenido.
En cuanto a la identidad colectiva, las correlaciones moderadas con las demás dimensiones sugieren
que esta se construye de manera progresiva a partir de la interacción social, la participación y la
cohesión, más que como un fenómeno aislado. Su asociación con el involucramiento refuerza la idea
de que el reconocimiento compartido y el sentido de pertenencia contribuyen de manera signiĄcativa a
la activación comunitaria.
En relación con las comparaciones entre grupos, el contraste por género mediante la prueba t
de Welch no evidenció diferencias estadísticamente signiĄcativas en los niveles de involucramiento
comunitario (Engagement) entre mujeres y hombres (t = 1.56, p = 0.120). Este resultado sugiere
que el grado de involucramiento no se encuentra condicionado de manera directa por el género, lo
que indica una distribución relativamente homogénea del compromiso comunitario entre ambos grupos.
Desde una perspectiva analítica, esta ausencia de diferencias signiĄcativas puede interpretarse como
un indicio de que las prácticas sociales híbridas analizadas operan de forma transversal, promoviendo
formas de participación que trascienden las categorías de género y se estructuran principalmente en
función de dinámicas relacionales y contextuales.
De manera complementaria, el análisis de varianza de un factor (ANOVA) realizado para comparar el
involucramiento entre ciudades tampoco mostró diferencias estadísticamente signiĄcativas (F = 1.20,
p = 0.310). Si bien se identiĄcaron variaciones descriptivas en los valores medios de Engagement
entre las distintas localidades, estas diferencias no alcanzaron un nivel suĄciente para ser consideradas
estadísticamente relevantes. Este hallazgo sugiere que, más allá de las particularidades territoriales, las
dinámicas de involucramiento asociadas a las comunidades híbridas presentan patrones relativamente
consistentes en los contextos urbanos analizados.
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
81
ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
Tabla 5. Resultados de la comparación entre grupos.
Prueba Grupo N Media Engagement Desv. Est. Resultado
t de Student (Welch) Mujer 98 3,09 0,84
t de Student (Welch) Hombre 82 2,89 0,82 t = 1.57,
p = 0.119
ANOVA 1 factor Quito 48 3,15 0,83
ANOVA 1 factor Guayaquil 46 2,94 0,84
ANOVA 1 factor Lima 51 3,04 0,83
ANOVA 1 factor Bogotá 35 2,82 0,82 F = 1.20,
p = 0.311
Fuente: Tratamiento estadístico en Microsoft Excel.
La ausencia de diferencias signiĄcativas entre ciudades refuerza la idea de que el involucramiento
comunitario se encuentra más estrechamente vinculado a factores relacionales y organizativos Ůcomo
la integración entre lo digital y lo presencial, la cohesión social y la identidad colectivaŮ que a la local-
ización geográĄca especíĄca. No obstante, las variaciones descriptivas observadas invitan a considerar
que ciertos contextos urbanos p odrían presentar condiciones que modulan la intensidad del involu-
cramiento, lo cual abre líneas de investigación futuras orientadas a explorar con mayor profundidad el
papel de variables contextuales, tales como el acceso tecnológico, la densidad de redes comunitarias o
las características socioespaciales de cada ciudad.
Finalmente, los modelos de regresión lineal permitieron profundizar en la identiĄcación de los fac-
tores que explican la cohesión comunitaria y el involucramiento en contextos de comunidades híbridas.
En el primer modelo (M1), orientado a explicar la cohesión comunitaria (CC), los resultados eviden-
ciaron que la integración digitalŰpresencial (DPI) y la identidad colectiva (CI) emergen como predic-
tores estadísticamente signiĄcativos, explicando en conjunto el 47.8 % de la varianza del construc to
(R
2
= 0.478). La magnitud de los coeĄcientes estandarizados indica que la articulación efectiva en-
tre prácticas virtuales y presenciales constituye el factor con mayor peso explicativo (β
DP I
= 0.383,
p < 0.001), seguido de la identidad colectiva (β
CI
= 0.314, p < 0.001), lo que sugiere que la cohesión
comunitaria se fortalece principalmente a través de procesos de integración relacional y reconocimiento
compartido.
En contraste, las variables asociadas exclusivamente a la interacción virtual (VI) y a la participación
presencial (PP) no mostraron efectos estadísticamente signiĄcativos en este modelo, lo que refuerza la
idea de que la cohesión social no depende de la intensidad aislada de cada tipo de práctica, sino de la
capacidad de integrarlas de manera articulada y signiĄcativa. Este resultado conĄrma que la cohesión
comunitaria se conĄgura como un fenómeno relacional complejo, más que como una consecuencia
directa de la frecuencia de interacción.
Tabla 6. Modelos de regresión lineal.
Modelo Variable dependiente Predictor β p-valor R
2
M1 CC_mean
Constante 0,189 0,459
0,478
VI_mean 0,155 0,019
PP_mean 0,085 0,223
DPI_mean 0,383 <0,001
CI_mean 0,314 <0,001
M2 Engagement
Constante 0,047 0,458
0,934
VI_mean 0,239 <0,001
PP_mean 0,221 <0,001
DPI_mean 0,346 <0,001
CI_mean 0,179 <0,001
Fuente: Tratamiento estadístico en Microsoft Excel.
Por su parte, el segundo modelo (M2), orientado a explicar el involucramiento general (Engage-
ment), alcanzó un ajuste elevado (R
2
= 0.934), lo que indica una alta capacidad explicativa del
conjunto de predictores considerados. En este modelo, todas las dimensiones Ůinteracción virtual
(VI), participación presencial (PP), integración digitalŰpresencial (DPI) e identidad colectiva (CI)Ů
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
82
ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
mostraron contribuciones estadísticamente signiĄcativas (todas con p < 0.001), evidenciando que el
involucramiento comunitario responde a una combinación equilibrada de factores digitales, presenciales
y simbólicos.
La robustez del modelo M2 resulta coherente con la naturaleza compuesta del indicador de Engage-
ment, el cual integra múltiples dimensiones del fenómeno comunitario. En este sentido, los resultados
sugieren que el involucramiento no puede explicarse desde una única dimensión dominante, sino que
emerge como el resultado de la convergencia entre prácticas sociales híbridas, cohesión relacional e
identidad compartida. Esta conĄguración refuerza la conceptualización del involucramiento como un
constructo integrador, sensible a la interacción simultánea entre lo virtual y lo presencial en contextos
urbanos contemporáneos.
La Ągura 1 presenta un mapa de calor de los coeĄcientes estandarizados (β), permitiendo comparar
visualmente la contribución relativa de cada predictor en los modelos estimados. Los resultados eviden-
cian el papel central de la integración digital-presencial en ambos modelos, así como diferencias en la
distribución de efectos entre cohesión comunitaria e involucramiento.
Tabla 7. Mapa de calor de los coeĄcientes estandarizados.
Predictor M1 (CC_mean) M2 (Engagement)
VI_mean 0,155 0,239
PP_mean 0,085 0,221
DPI_mean 0,383 0,346
CI_mean 0,314 0,179
Fuente: Tratamiento estadístico en Microsoft Excel.
A. Discusión
Los resultados obtenidos conĄrman empíricamente la pertinencia de analizar las comunidades híbri-
das como sistemas sociales integrados, donde las prácticas virtuales y presenciales no operan de forma
paralela ni excluyente, sino que se articulan de manera complementaria. Este hallazgo es consistente
con la noción de sociedad red propuesta por Castells [
1], quien sostiene que las dinámicas sociales
contemporáneas se estructuran a partir de Ćujos de interacción que atraviesan simultáneamente múlti-
ples espacios. En este sentido, los niveles elevados de asociación entre integración digitalŰpresencial,
cohesión comunitaria e involucramiento refuerzan la idea de que la conectividad social relevante no
depende únicamente de la tecnología, sino de su inserción signiĄcativa en las prácticas cotidianas.
La centralidad de la integración digitalŰpresencial (DPI) como predictor de la cohesión comunitaria
respalda los planteamientos de Wellman y Rainie [
2], quienes argumentan que las personas operan en
sistemas sociales híbridos donde la interacción mediada por tecnologías digitales amplía y refuerza los
vínculos existentes. Los resultados muestran que ni la interacción virtual ni la participación presencial,
consideradas de forma aislada, explican por mismas la cohesión comunitaria, lo que coincide con la
idea de que el capital social no se construye a partir de la frecuencia de interacción, sino de la calidad
y articulación de las relaciones sociales [
3], [4].
Desde la perspectiva del capital social, la fuerte relación observada entre cohesión comunitaria,
identidad colectiva e involucramiento sugiere que las comunidades híbridas funcionan como espacios
de producción de conĄanza, normas compartidas y sentido de pertenencia. Putnam [
3] enfatiza que
estos elementos son fundamentales para la acción colectiva sostenida, mientras que Lin [
4] subraya
que el acceso a recursos sociales depende de la posición de los actores dentro de redes relacionales.
Los resultados del presente estudio indican que la integración entre lo digital y lo presencial amplía
estas redes, facilitando la movilización de recursos simbólicos y sociales que fortalecen la cohesión
comunitaria.
Asimismo, la relación consistente entre las dimensiones analizadas y el involucramiento comunitario
refuerza la idea de que este constructo debe entenderse como un fenómeno integrador. El alto ajuste
del modelo explicativo del involucramiento sugiere que la participación activa en comunidades híbridas
emerge de la convergencia entre prácticas digitales, presencia territorial e identidad compartida, más
que de un único factor dominante. Esta conĄguración es coherente con la concepción del espacio
urbano como una construcción social dinámica, tal como lo plantean Santos [
5] y Lefebvre [6], donde
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
83
ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
las prácticas sociales producen y resigniĄcan continuamente el territorio.
En el contexto urbano latinoamericano, estos hallazgos adquieren especial relevancia. La ausencia
de diferencias estadísticamente signiĄcativas por género y ciudad sugiere que las dinámicas de involu-
cramiento y cohesión observadas responden a patrones estructurales compartidos, más que a caracterís-
ticas demográĄcas o territoriales especíĄcas. Este resultado refuerza la idea de que las comunidades
híbridas operan como formas transversales de organización social, capaces de adaptarse a contextos
urbanos diversos sin perder coherencia interna. No obstante, las variaciones descriptivas identiĄcadas
entre ciudades indican que el entorno urbano sigue desempeñando un papel modulador, en línea con
los planteamientos de Graham y Marvin [
7] sobre la inĆuencia de las infraestructuras y redes en la
conĄguración de la vida urbana.
Por otro lado, la relevancia de la identidad colectiva y la cohesión comunitaria en la explicación del
involucramiento puede interpretarse a la luz de los aportes de Papacharissi [8], quien destaca el papel de
las dimensiones afectivas y simbólicas en la articulación de la acción colectiva contemporánea. Los re-
sultados sugieren que las comunidades híbridas no solo se sostienen mediante mecanismos organizativos,
sino también a través de narrativas compartidas, reconocimiento mutuo y experiencias emocionales que
fortalecen el compromiso comunitario tanto en entornos digitales como presenciales.
Finalmente, los hallazgos deben analizarse considerando las tensiones propias de los contextos
urbanos contemporáneos. Tal como advierte Sassen [
9], las transformaciones digitales en las ciu-
dades no están exentas de desigualdades y asimetrías de poder. Aunque las comunidades híbridas
muestran un alto potencial para fortalecer la cohesión social y el involucramiento, también enfrentan
desafíos relacionados con el acceso desigual a tecnologías, competencias digitales y visibilidad social.
En este sentido, los resultados del estudio invitan a comprender las comunidades híbridas no como
soluciones homogéneas, sino como conĄguraciones sociales dinámicas que combinan oportunidades de
empoderamiento con riesgos de exclusión.
CONCLUSIONES
El presente estudio permitió c omprender las comunidades híbridas como conĄguraciones sociales
complejas que articulan de manera simultánea prácticas virtuales y presenciales en contextos urbanos
latinoamericanos. Los resultados evidencian que estas comunidades no pueden ser explicadas desde una
lógica dicotómica entre lo digital y lo físico, sino como sistemas relacionales integrados en los que la
interacción, la identidad y la cohesión se construyen a través de múltiples espacios de socialización.
Uno de los principales aportes del estudio radica en la identiĄcación de la integración digitalŰ
presencial como un factor clave para el fortalecimiento de la cohesión comunitaria y el involucramiento
social. Los hallazgos muestran que ni la interacción virtual ni la participación presencial, consideradas
de manera aislada, resultan suĄcientes para explicar los niveles de cohesión observados. Por el con-
trario, es la capacidad de articular ambos tipos de prácticas lo que permite consolidar vínculos sociales
signiĄcativos, sostener la acción colectiva y promover formas estables de compromiso comunitario.
Asimismo, la relevancia de la identidad colectiva y la cohesión comunitaria en la explicación del
involucramiento conĄrma que las comunidades híbridas se sustentan no solo en mecanismos organiza-
tivos, sino también en dimensiones simbólicas y afectivas. El sentido de pertenencia, el reconocimiento
compartido y la conĄanza emergen como elementos estructurantes de la vida comunitaria, reforzando
la idea de que el involucramiento social es un fenómeno integrador que combina aspectos relacionales,
territoriales y culturales.
La ausencia de diferencias estadísticamente signiĄcativas en el involucramiento según género y
ciudad sugiere que las dinámicas analizadas presentan patrones relativamente transversales en los con-
textos urbanos considerados. Este resultado indica que las comunidades híbridas poseen una capacidad
adaptativa que les permite op erar de manera consistente en entornos urbanos diversos, más allá de las
particularidades demográĄcas o territoriales. No obstante, las variaciones descriptivas obse rvadas invitan
a considerar que los contextos locales continúan modulando la intensidad y las formas de participación,
lo que abre oportunidades para análisis más situados en investigaciones futuras.
Desde una perspectiva teórica, los resultados refuerzan la pertinencia de enfoques integradores para
el estudio de la vida social urbana en la era digital. El diálogo entre sociedad red, capital social y
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
84
ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
producción social del espacio permitió interpretar las comunidades híbridas como expresiones dinámicas
de la transformación urbana contemporánea, en las que la tecnología actúa como mediadora, pero no
como determinante exclusivo de la acción social.
Finalmente, el estudio pone de maniĄesto que las comunidades híbridas representan un potencial
signiĄcativo para fortalecer la cohesión social y el involucramiento ciudadano en contextos urbanos
latinoamericanos. Sin embargo, este potencial coexiste con desafíos asociados a las de sigualdades
en el acceso tecnológico y a las asimetrías sociales propias de la región. En este sentido, futuras
investigaciones podrían profundizar en el análisis de estas tensiones, así como en el diseño de estrategias
que promuevan formas de participación híbrida más inclusivas y sostenibles.
Este trabajo destaca la necesidad de comprender las comunidades híbridas no como fenómenos
transitorios, sino como expresiones consolidadas de la vida social contemporánea, cuya comprensión
resulta fundamental para el análisis de la participación, la cohesión y la transformación social en las
ciudades latinoamericanas.
REFERENCIAS
[1] E. A. Webster and A. F. Hadwin, ŞEmotions and emotion regulation in un-
dergraduate studying: Examining studentsŠ reports from a self-regulated learning
perspective,Ť Educational Psychology, vol. 35, no. 7, pp. 794Ű818, 2015, doi:
10.1080/01443410.2014.895292.
[2] S. R. Bray, N. C. Gyurcsik, S. N. Culos-Reed, K. A. Dawson, and K. A. Martin, ŞAn
exploratory investigation of the relationship between proxy efficacy, self-efficacy and ex-
ercise attendance,Ť Journal of Health Psychology, vol. 6, no. 4, pp. 425Ű434, 2001, doi:
10.1177/135910530100600405.
[3] V. Tze, P. Parker, and A. Sukovieff, ŞControl-value theory of achievement emotions and
its relevance to school psychology Canadian Journal of School Psychology, vol. 37,
no. 1, pp. 23Ű39, 2021, doi: 10.1177/08295735211053962.
[4] T. Honicke and J. Broadbent, ŞThe inĆuence of academic self-efficacy on a cademic per-
formance: A systematic review,Ť Educational Research Review, vol. 17, pp. 63Ű84, 2016,
doi: 10.1016/j.edurev.2015.11.002.
[5] D. E. Patterson and S. Mastracci, ŞReview of DescartesŠ Error: Emotion, Reason, and
the Human Brain,Ť Administrative Theory & Praxis, vol. 41, no. 2, pp. 186Ű188, 2019,
doi: 10.1080/10841806.2018.1517519.
[6] M. C. Pascoe, S. E. Hetrick, and A. G. Parker, ŞThe impact of stress on students in
secondary school and higher education,Ť International Journal of Adolescence and Youth,
vol. 25, no. 1, pp. 104Ű112, 2020, doi: 10.1080/02673843.2019.1596823.
[7] K. Salmela-Aro and S. Read, ŞStudy engagement and burnout proĄles among university
students,Ť Burnout Research, vol. 7, pp. 21Ű28, 2017, doi: 10.1016/j.burn.2017.11.001.
[8] J. J. Gross, ŞThe emerging Ąeld of emotion regulation: An integrative review,Ť Review of
General Psychology, vol. 2, no. 3, pp. 271Ű299, 1998, doi: 10.1037/1089-2680.2.3.271.
[9] R. M. Ryan and E. L. Deci, ŞSelf-determination theory and the facilitation of intrinsic
motivation, social development, and well-being,Ť American Psychologist, vol. 55, no. 1,
pp. 68Ű78, 2000, doi: 10.1037/0003-066X.55.1.68.
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
85
ISSN-e: 2542-3401
Período: eneroŰmarzo, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 130 (pp. 76Ű86)
[10] D. Soares and K. Woods, ŞAn international systematic literature review of test anxiety
interventions 2011Ű2018,Ť Pastoral Care in Education, vol. 38, no. 4, pp. 311Ű334, 2020,
doi: 10.1080/02643944.2020.1725909.
[11] F. Bolinski, N. Boumparis, A. Kleiboer, P. Cuijpers, D. D. Ebert, and H. Riper, ŞThe
effect of e-mental health interventions on academic performance in university and college
students: A meta-analysis of randomized controlled trials,Ť Internet Interventions, vol. 20,
p. 100321, 2020, art. no. 100321. doi: 10.1016/j.invent.2020.100321.
[12] J. Camacho-Morles, G. R. Slemp, R. Pekrun, K. Loderer, H. Hou, and L. G. Oades, ŞAc-
tivity achievement emotions and academic performance: A meta-analysis,Ť Educational
Psychology Review, vol. 33, no. 3, pp. 1051Ű1095, 2021, doi: 10.1007/s10648-020-09585-
3.
[13] K. Salmela-Aro and K. Upadyaya, ŞSchool burnout and engagement in the context of
demands-resources model,Ť British Journal of Educational Psychology, vol. 84, no. 1, pp.
137Ű151, 2014, doi: 10.1111/bjep.12018.
[14] C. Maslach and S. E. Jackson, ŞThe measurement of experienced burnout,Ť Journal of
Occupational Behaviour, vol. 2, no. 2, pp. 99Ű113, 1981, doi: 10.1002/job.4030020205.
[15] B. L. Fredrickson, ŞThe role of positive emotions in positive psychology: The broaden-and-
build theory of positive emotions,Ť American Psychologist, vol. 56, no. 3, pp. 218Ű226,
2001, doi: 10.1037/0003-066X.56.3.218.
[16] J. M. Braxton, ŞReview of Leaving College: Rethinking the Causes and Cures of Student
Attrition, by V. T into,Ť Journal of College Student Development, vol. 60, no. 1, pp.
129Ű134, 2019, doi: 10.1353/csd.2019.0012.
[17] R. Pekrun, T. Goetz, A. C. Frenzel, P. Barchfeld, and R. P. Perry, ŞMeasuring emo-
tions in studentsŠ learning and performance: The Achievement Emotions Questionnaire
(AEQ),Ť Contemporary Educational Psychology, vol. 36, no. 1, pp. 36Ű48, 2011, doi:
10.1016/j.cedpsych.2010.10.002.
[18] P. F. Lovibond and S. H. Lovibond, ŞThe structure of negative emotional states: Com-
parison of the Depression Anxiety Stress Scales (DASS) with the Beck Depression and
Anxiety Inventories,Ť Behaviour Research and Therapy, vol. 33, no. 3, pp. 335Ű343, 1995,
doi: 10.1016/0005-7967(94)00075-U.
[19] D. Watson, L. A. Clark, and A. Tellegen, ŞDevelopment and validation of brief measures
of positive and negative affect: The PANAS scales,Ť Journal of Personality and Social
Psychology, vol. 54, no. 6, pp. 1063Ű1070, 1988, doi: 10.1037/0022-3514.54.6.1063.
Vera E. et. al. Comunidades híbridas
86