ISSN-e: 2542-3401
Período: abrilŰjunio, 2026
Universidad, Ciencia y Tecnología
Vol. 30, Núm. 131 (pp. 77Ű86)
Artículo de revisión https://doi.org/10.47460/uct.v30i131.1069
La ética en la gobernanza de universidades públicas: revisión
sistemática
Karla Paulina Hidalgo Montesinos
https://orcid.org/0000-0002-2472-4447
khidalgomo@ucvirtual.edu.ec
Universidad sar Vallejo
Piura-Perú
*Autor de correspondencia:
khidalgomo@ucvirtual.edu.ec
Recibido: (13/02/2026), Aceptado: (04/05/2026)
Resumen. Este artículo analiza la ética en la gobernanza de las universidades públicas en diversos
contextos geográĄcos. Mediante una revisión sistemática conforme al protocolo PRISMA, se iden-
tiĄcaron 318 registros iniciales, de los cuales 20 estudios cumplieron los criterios de inclusión. Los
resultados muestran que la ética es concebida no solo como un marco normativo formal, sino como un
soporte cultural e institucional que articula el liderazgo, la transparencia, la rendición de cuentas y la
responsabilidad social en los modelos de gobernanza universitaria. Sin embargo, persiste una disonancia
signiĄcativa entre los discursos estratégicos y su implementación práctica en los procesos de decisión
y administrativos. Se concluye que la ética constituye un eje estructural de legitimidad y coherencia
organizacional, cuya institucionalización efectiva exige su materialización consistente en las prácticas
de gobernanza universitaria.
Palabras clave: ética, gobernanza universitaria, transparencia, responsabilidad social, rendición de
cuentas.
Ethics in the Governance of Public Universities: A Systematic Review
Abstract. This article analyzes ethics in the governance of public universities across diverse geographical
contexts. Through a systematic review conducted in accordance with the PRISMA protocol, 318 initial
records were identiĄed, of which 20 studies met the inclusion criteria. The Ąndings show that ethics is
conceived not only as a formal normative framework, but also as a cultural and institutional support that
articulates leadership, transparency, accountability, and social responsibility within university governance
models. However, a signiĄcant dissonance persists between strategic discourses and their practical
implementation in decision-making and administrative processes. It is concluded that ethics constitutes
a structural axis of legitimacy and organizational coherence, whose effective institutionalization requires
its consistent materialization in university governance practices.
Keywords: ethics, university governance, transparency, social responsibility, accountability.
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I. INTRODUCCIÓN
A lo largo de la historia y en el contexto actual, diversas instituciones públicas han enfrentado
crisis de legitimidad asociadas a crecientes demandas sociales de transparencia, rendición de cuentas
y responsabilidad social. Las universidades públicas, como actores estratégicos de conocimiento y
formación ciudadana, no son ajenas a estas demandas. En este escenario, la gobernanza ha cobrado
una centralidad que trasciende los modelos de gestión tradicionales, diferenciándose de estos tanto en
su rigor conceptual como en su dimensión ética [
1].
La ética institucional (ethos) constituye el marco de valores que orienta la acción y estructura el
funcionamiento de las organizaciones públicas [
2]. Bajo esta premisa, el liderazgo contemporáneo se
fundamenta en la vida virtuosa de los sujetos [
3], puesto que la estabilidad institucional depende de la
integración de principios éticos como piedra angular de la buena gobernanza [
4].
Desde esta perspectiva, la ética actúa como un eje estratégico que deĄne los paradigmas de la gob-
ernanza universitaria. Esta se maniĄesta en la legitimidad de la autoridad, la participación democrática,
la justicia institucional y la responsabilidad so cial [5]. Por consiguiente, más allá de un ejercicio retórico,
la ética se materializa en la cultura organizacional, en las estructuras de poder y en el vínculo de la
universidad con los actores sociales [
6], respondiendo a los imperativos éticos que la sociedad demanda
[
7].
Por un lado, la literatura indica que existe un c reciente cuerpo de investigaciones sobre cómo la
ética actúa de soporte cultural y evita que la transparencia derive en una mera Şconformidad simbólicaŤ
[6], [1], [8], [5]. También se muestran reformas orientadas a fortalecer los sistemas de control ético, el
liderazgo basado en valores compartidos y los principios de gobernanza corporativa [
9]. No obstante, la
literatura señala todavía la falta de implementación de los marcos éticos regulatorios debido a inercias
burocráticas, resistencias ideológicas [
8], debilidad institucional, clientelismo y corrupción, lo que afecta
la coherencia ética y, por tanto, la crisis de conĄanza en las universidades públicas persiste [
10], [6]. Esto
deriva en una tensión persistente entre los discursos institucionales de las universidades públicas y las
prácticas efectivas de gobernanza; particularmente en los procesos de toma de decisiones, transparencia
y gestión basada en valores [
9], marcando aún más la brecha persistente entre el plano declarativo y la
praxis de estructuras de gobernanza [
3], [11], [12].
Por otro lado, la literatura analizada por varios autores [13], [10], [7] advierte que la adopción
de códigos de conducta suele responder a presiones isomórĄcas externas más que a una convicción
axiológica interna. Es decir, las megatendencias globales, el capitalismo académico, las tensiones
político-ideológicas y la disonancia de cómo las dimensiones de la ética legitiman y se integran en
la gobernanza universitaria [
14], [15], [16], lo que complejiza aún más la legitimidad institucional
[
5]. Asimismo, se suele confundir gestión universitaria con gobernanza universitaria, lo que limita la
posibilidad de establecer comparativas globales sólidas, especialmente en contextos interculturales y de
alta conĆictividad.
En sí, la literatura expone la jerarquía de la ética en todo tipo de organizaciones y, por supuesto,
en el ámbito universitario. En Europa, por ejemplo, los estudios se concentran en planes estratégicos,
mecanismos de rendición de cuentas y comités de ética [
5], [10]. En África, las investigaciones en
diversas universidades muestran las patologías institucionales crónicas como el nepotismo, la corrupción,
el clientelismo, entre otros [
13], [17], [7], [14]. Mientras que, en Asia, existe una paradoja entre la
declaración de una conciencia ética frente a una percepción de aplicación efectiva alarmantemente baja
[4].
Dado este corpus, el objetivo de este trabajo fue realizar un análisis sistemático de la literatura
cientíĄca relativa a la ética en la gobernanza, considerando la ética como una variable compleja que se
integra y se evidencia en las estructuras, procesos y práctica en las instituciones de educación sup erior
públicas. Adicionalmente, en el actual escenario de la educación superior, las instituciones de educación
superior públicas se encuentran ante una crisis de legitimidad global, impulsada por exigencias sociales
de transparencia y responsabilidad [
13], [6].
La revisión de la literatura fue comprendida entre el periodo 2010 y 2026 y se han planteado las
siguientes preguntas: a. ¿Cómo ha evolucionado la conceptualización de la ética en la gobernanza
universitaria de una perspectiva normativa hacia una operativa entre 2010 y 2026?; b. ¿Cuáles son las
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divergencias signiĄcativas en el nivel de institucionalización ética entre regiones con diferentes fortalezas
gubernamentales?; c. ¿Qué correlación existe entre la debilidad de la gobernanza, la presencia de
corrupción y la pérdida de conĄanza institucional en las universidades públicas?
Para responder a estas interrogantes, se adoptó una metodología de revisión sistemática basada en
las directrices PRISMA y el modelo PIO, obteniéndose una muestra Ąnal de 20 artículos incluidos. Fi-
nalmente, este artículo se divide en cinco secciones: primera parte se encuentra la introducción; segunda
parte el desarrollo; tercera metodología; cuarta parte, los resultados y Ąnalmente, las conclusiones.
II. MARCO TEÓRICO
La ética en la gobernanza universitaria no debe entenderse como un destino estático, sino como un
proceso iterativo de excelencia académica, transparencia e integridad radical. Por un lado, se maniĄesta
como un proceso vivo, dinámico e indispensable para salvaguardar la legitimidad institucional [
13]; por
otro lado, el entorno universitario del siglo XXI exige estructuras Ćexibles que aseguren la sostenibilidad
del proyecto educativo [
7]. En consecuencia, la ética opera como el soporte normativo que dota
de sentido tanto a la misión académica como al ejercicio del poder [
18]. Dentro de este marco, la
gobernanza se apoya en una tríada teórica fundamental compuesta por la Teoría Neoinstitucional, la
Teoría de la Complejidad y la Gobernanza Ética. Estas funcionan como lentes complementarios para
diagnosticar patologías institucionales como la inercia burocrática y la corrupción [
2].
La teoría neoinstitucional expone cómo las reglas y prácticas compartidas moldean la conducta or-
ganizacional a través de presiones externas y la búsqueda de legitimidad social. Es decir, el isomorĄsmo,
analizado desde esta teoría advierte que las universidades, en su búsqueda de legitimidad social, tienden
a mimetizar estructuras y normas externas, lo que a menudo resulta en una conformidad simbólica
que prioriza la apariencia sobre la efectividad operativa [
5], [10]. Bajo este enfoque, las instituciones
pueden adoptar plane s de integridad superĄciales o marcos de calidad meramente como herramien-
tas de legitimación para proyectar una imagen de transparencia, un fenómeno descrito en la literatura
como desacoplamiento (decoupling). Este proceso representa un riesgo latente, ya que estas estruc-
turas formales pueden utilizarse para ocultar fallas de gestión subyacentes, permitiendo que problemas
críticos como el fraude académico, la malversación de fondos o prácticas de corrupción sistémica como
el sex-for-marks y el admission racketeering [
9], que persisten de manera invisible para los evaluadores
externos. La literatura cientíĄca subraya además que estas prácticas son frecuentemente simbólicas o
perfunctorias, careciendo de la profundidad necesaria para transformar la cultura institucional o romper
los ciclos de inercia burocrática [
13].
La teoría de la complejidad explica que las universidades se deĄnen como ecosistemas adaptativos
cuyas interacciones generan resultados imprevisibles [
13]. Bajo esta premisa, la resiliencia institucional
no depende de un control rígido, sino de la capacidad de transitar hacia un aprendizaje de doble bucle
(double-loop learning). A diferencia del aprendizaje de bucle único (single-loop learning), que se limita
a corregir errores dentro de los parámetros ya establecidos. Su importancia radica en que permite
cuestionar y modiĄcar los valores y supuestos subyacentes de la organización, logrando así romper los
ciclos viciosos de inercia y la resistencia ideológica que suelen frenar la evolución institucional.
La gobernanza ética se deĄne como un imperativo estratégico y ético que garantiza la integridad,
transparencia, honestidad y rendición de cuentas, actuando esta última como un atractor de orden que
estructura y da coherencia al funcionamiento de las organizaciones públicas [
16]. Este enfoque promueve
el liderazgo ético y los marcos normativos avanzados, como el King V Code of Corporate Governance.
En cuanto al liderazgo son los líderes universitarios, quienes deben moldear los valores morales de la
comunidad para inspirar compromiso y conĄanza. En otras palabras, un liderazgo institucional ético,
respaldado por políticas claras, no solo fortalece la integridad, sino que eleva signiĄcativamente el
desempeño del personal académico [
2]. Estos se consolidan como elementos esenciales que buscan
asegurar la legitimidad institucional a largo plazo mediante la administración basada en valores [
19].
El código de King V propone especíĄcamente que la gobernanza debe fundamentarse en el pen-
samiento integrado y la inclusividad de los stakeholders (partes interesadas), reconociendo a los grupos
de interés como participantes activos y esenciales en el proceso de toma de decisiones estratégicas [
4],
[
20]. En otras palabras, la gobernanza y la transparencia exigen que la universidad, como institución
social, enfatice la rendición de cuentas y la participación de los stakeholders como pilares de un buen
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gobierno [6]. Desde esta perspectiva, los stakeholders y los recursos deben resp onder a múltiples grupos
de interés, tales como el gobierno, las empresas, la sociedad civil y los estudiantes [
10]. Por lo tanto, este
marco se adopta para analizar ante quiénes rinde cuentas la universidad y para integrar a dichos actores
en la toma de decisiones, mejorando así la legitimidad institucional. Este enfoque permite asimismo
contrastar los modelos de gobernanza global frente a los regímenes burocráticos tradicionales. Comple-
mentariamente, a los stakeholders, la denominada gobernanza blanda (soft governance) enfatiza el uso
de recursos organizacionales y personales. Esto es, el apoyo gerencial y la atención plena para promover
la integridad op erativa [
19]. De este mo do, las estrategias motivacionales y de capacitación sirven
como un refuerzo crítico a los controles formales para prevenir prácticas no éticas en las instituciones
públicas.
Finalmente, dentro de la gobernanza ética es necesario la responsabilidad social universitaria (RSU).
Esta vincula la ética con la misión social de la institución, conectando la gobernanza con una gestión
Ąnanciera transparente entendida como un servicio público. Finalmente, resulta imperativo abordar la
relación entre corrupción y control interno. Como señalan diversos autores, la corrupción deslegitima a
la organización, distorsiona su funcionamiento y aumenta la desigualdad. Esta problemática, que abarca
desde el nepotismo hasta el fraude en contratos, puede analizarse mediante la rmula: C = M + D A
[
6]. De acuerdo con esta lógica, la corrupción (C) aumenta cuando existe un monopolio (M) y una
alta discrecionalidad (A) por parte de los actores, pero disminuye cuando se establecen mecanismos
efectivos de resp onsabilidad y rendición de cuentas (A) [
6]. En consecuencia, la gobernanza ética se
orienta a neutralizar el factor de la discrecionalidad mediante un fortalecimiento radical del factor de
rendición de cuentas, responsabilidad, control (accountability). En este sentido, la gobernanza ética
se posiciona como un imperativo impulsado por valores y opera como el soporte normativo que dota
de sentido al ejercicio del poder y a la identidad organizacional bajo la ética pública, organizacional y
administrativa.
La ética pública implica la resp onsabilidad de las universidades con el bien común. Se relaciona
con el deber institucional hacia la transparencia, la rendición de cuentas y la justicia social, tal como
aparecen las normativas de un buen gobierno [
4]. La ética organizacional se enfoca en la cultura y
valores internos de la universidad. Esto es, digos de conducta, responsabilidad social universitaria
(RSU) y sistemas de integridad que impulsan practicas éticas entre docentes, personal administrativo,
de servicio y alumnos, asegurando cohere ncia entre misión y comportamiento institucional [
11]. Algunos
autores basan su análisis en teorías de liderazgo ético y bien público para explicar cómo estos inĆuyen
en el compromiso académico [
3]. Mientras que otros integran Ąlosofía moral, autonomía y valores, en
el currículo obligatorio [
12]. La ética administrativa trata de la conducta cotidiana de los funcionarios.
Es decir, abarca la responsabilidad individual, el cumplimiento de normas, la lucha contra la corrupción
y la adopción de procedimientos transparentes en cada decisión administrativa.
III. METODOLOGÍA
Este estudio siguió un protocolo de revisión sistemática, basado en las directrices del protocolo
Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analices (PRISMA). La búsqueda inicial
se realizó utilizando palabras clave o descriptores en el ámbito educativo, como la UNESCO y el
Centro de Información de Recursos Educativos (ERIC) para identiĄcar equivalencias terminológicas. Se
estableció a la ética, variable compleja, como marco articulador dentro de la gobernanza universitaria
y las palabras clave se conectaron a los operadores booleanos ŞANDŤ, ŞORŤ en tres idiomas.
Español: (Şética institucionalŤ OR Şética organizacionalŤ OR ŞdeontologíaŤ OR Şética universi-
tariaŤ OR Şprincipios éticosŤ OR Şcódigos de éticaŤ) AND (Şgobernanza académicaŤ OR Şgobernanza
universitariaŤ OR Şgobierno universitarioŤ) AND (Şuniversidades públicasŤ OR Şeducación superior
públicaŤ).
Inglés: (Şinstitutional ethicsŤ OR Şorganizational ethicsŤ OR ŞdeontologyŤ OR Şuniversity ethicsŤ
OR Şethical principlesŤ OR Şco des of ethicsŤ) AND (Şuniversity governanceŤ OR Şuniversity manage-
mentŤ OR Şacademic governanceŤ) AND (Şpublic universitiesŤ OR Şpublic higher educationŤ).
Francés: (Şéthique institutionnelleŤ OR Şéthique organisationnelleŤ OR ŞdéontologieŤ OR Şéthique
universitaireŤ OR Şprincipes éthiquesŤ OR Şcodes dŠéthiqueŤ) AND (Şgouvernance universitaireŤ OR
Şgouvernance académiqueŤ OR Şgouvernement universitaireŤ) AND (Şuniversités publiquesŤ OR Şen-
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seignement supérieur publiqueŤ).
Luego, se constituyó un protocolo que incluyó el objetivo y las preguntas de investigación. La
selección de artículos se realizó en las bases de prestigio tales como: Scopus, ScienceDirect, ProQuest,
EBSCOhost, Web of Science (WoS), SciELO, Taylor & Francis, ajustando a las palabras clave, las
ecuaciones booleanas y el proceso de selección de estudios en cuatro fases: identiĄcación, cribado,
elegibilidad e inclusión, quedando veinte artículos para el análisis (Figura
1).
Fig. 1. Diagrama PRISMA de Revisión Sistemática.
Respecto a los criterios de inclusión, se seleccionaron investigaciones que analizan de manera in-
tegrada la ética y la gobernanza en el contexto de las instituciones de educación superior públicas.
En este sentido, se priorizaron artículos cientíĄcos con una rigurosidad metodológica demostrable de
enfoques cualitativos, cuantitativos o mixtos, siempre que cuenten con revisión por pares. Asimismo, se
incluyeron publicaciones académicas generadas a partir del año 2010 hasta el 2026, con el Ąn de cap-
turar la evolución contemporánea de los modelos de integridad y asegurar que el análisis se fundamente
en fuentes de alto impacto con disponibilidad de texto completo.
Mientras que para los criterios de exclusión se descartaron estudios centrados exclusivamente en
universidades privadas o niveles educativos básicos, así como aquellos que abordan la ética o la gober-
nanza de forma aislada sin una conexión teórica explícita entre ambas. De igual manera, se omitieron
trabajos previos al 2010, investigaciones sobre ética profesional individual sin vínculo institucional y
cualquier documento con acceso restringido o que careciera de la debida validación por pares académi-
cos, garantizando así la calidad cientíĄca del corpus analizado.
Para gestionar la revisión sistemática, se usó el programa Rayyan, que permitió seleccionar, cribar
y etiquetar los artículos en base a los objetivos y preguntas de este estudio y mediante los criterios de
inclusión y exclusión, y el método PIO, población, intervención, resultados.
Finalmente, para evitar el sesgo que implica un estudio de esta perspectiva, se realizó una trian-
gulación por teoría contrastando los hallazgos empíricos con marcos de ética en la gobernanza uni-
versitaria; avalando de tal forma, la calidad metodológica, los resultados y la aplicabilidad. Esto es,
una convergencia de datos que permitió mediante una codiĄcación temática, agrupado por hallazgos
y limitaciones, transparencia, participación, rendición de cuentas, sostenibilidad, entre otros, identiĄcar
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patrones, comparar categorías, detectar vacíos y presentar claridad en los resultados.
IV. RESULTADOS
Los resultados indican que la mayoría de los artículos fueron de tipo cualitativo (13) y cuantitativo
(7) destacando además que, fueron de alta pertinencia para este estudio y la mayoría en idioma inglés
representa el 80% del total. En contraste, el español que es el 15% y francés 5%. Se observa también que
la última década se ha hecho énfasis en la ética como una herramienta de gestión operativa esencial para
la excelencia [
20]. Referente a los estudios cualitativos buscaron una comprensión holística y profunda de
las experiencias, percepciones y barreras institucionales que no pueden capturarse solo con números [
9],
[
16]. Se basaron en entrevistas en profundidad, grupos focales (focus groups), observación directa de
reuniones de comités y análisis documental de leyes o digos de ética [
9]. Algunos estudios adoptan una
antropología de la regulación, que es para observar cómo los miembros de los comités de ética actúan
como administradores en procesos de transición [
9]. Otros estudios utilizaron la revisión de fuentes
secundarias para documentar patologías como el nepotismo y la malversación de fondos en Nigeria
[
10]. También, se encontró que han realizado grupos focales con 59 actores en tres países europeos
para explorar el apoyo a la integridad cientíĄca. En general, los estudios cualitativos se centraron en
medir variables como el liderazgo, la transparencia y el compromiso mediante modelos estadísticos y
encuestas de gran escala. Estos resultados mostraron las correlaciones positivas, la efectividad de la
gobernanza, la transparencia Ąnanciera y la percepción de los stakeholders [
16].
Mientras que los artículos cuantitativos se centraron en la medición de variables, la identiĄcación
de correlaciones y la generalización de resultados a través de muestras representativas [
17]. Utilizaron
predominantemente cuestionarios y encuestas en línea basados en escalas Likert, generalmente de 5 u
11 puntos [1]. Los Análisis de Datos emplearon técnicas estadísticas avanzadas como el análisis de
regresión lineal múltiple, el Modelado de Ecuaciones Estructurales por Mínimos Cuadrados Parciales
(PLS-SEM) y el Análisis Factorial ConĄrmatorio (CFA) [
3]. Además, se ha usado ejemplos de aplicación
para medir el impacto del liderazgo ético en el compromiso de los empleados en Etiopía [
3], evaluar
la resiliencia de los auditores en Indonesia [
19] o analizar la eĄciencia Ąnanciera de las universidades
mexicanas mediante datos de Ąscalización pública [
11].
Respecto al enfoque mixto, varios autores optaron por combinar ambos enfoques para validar datos
numéricos con percepciones cualitativas de los administradores. Por ejemplo, se incorporó una encuesta
cuantitativa a 570 participantes, profesores, estudiantes y personal, y entrevistas semiestructuradas a 10
administradores sénior [
4]. Esto permitió identiĄcar la paradoja entre una alta conciencia ética declarada
y una baja aplicación real debido a la interferencia política. Otros estudios que, aunque predominan-
temente cualitativo, su enfoque ŞtripartitoŤ incluye análisis documental, entrevistas y observaciones de
campo, lo que permite triangular la información normativa con la práctica cotidiana [
9].
Se puede mencionar que la principal diferencia rentre los estudios cualitativos y cuantitativos radica
en que los segundos tienden a mostrar un isomorĄsmo normativo. Esto es que, las universidades
adoptan digos y planes para ganar legitimidad formal, mientras que los estudios cualitativos revelan
la disonancia o brecha operativa, donde las estructuras de poder tradicionales y la burocracia frenan la
implementación real de esos valores éticos. Por ejemplo, mientras las encuestas cuantitativas muestran
que los actores valoran la ética, las entrevistas cualitativas revelan que en la práctica los procesos suelen
ser meramente ŞprocedimentalesŤ o de cumplimiento simbólico.
En cuanto a los niveles y formas de compromiso ético, la revisión evidencia que las universidades
públicas muestran compromisos éticos en múltiples niveles. A nivel macro, público, se espera que sirvan
al bien común y promuevan la legitimidad social mediante la transparencia y la rendición de cuentas. A
nivel meso, organizacional, destacan códigos de ética institucionales, cultura organizacional ética, valores
como integridad y responsabilidad social, y sistemas internos de auditoría. A nivel micro, administrativo,
se reĄere a las prácticas diarias de funcionarios: por ejemplo, la honestidad en la gestión Ąnanciera o
la probidad en admisiones académicas. En todos estos niveles, los valores éticos, honestidad, justicia,
equidad, se consideran fundamentales para el Şbuen funcionamientoŤ de la institución mediante su
compromiso (Tabla
1). De hecho, el concepto emergente de gobernanza blanda resalta el rol de recursos
humanos y culturales como el apoyo de la dirección y la conciencia plena del personal (mindfulness);
actuando como mecanismos que sostienen la integridad operativa [
19]. Esto sugiere que el compromiso
ético no solo se mide en normas escritas sino en la calidad del clima ético. En otras palabras, los líderes
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éticos motivan al personal y la conducta cotidiana se guía por los principios institucionales. Asimismo, la
responsabilidad social universitaria (RSU) se integra como marco ético que vincula la misión académica
con el servicio público, reforzando el rol social de las universidades y su rendición de cuentas con la
sociedad.
Tabla 1. Gobernanza ética y transparencia.
Factor de Riesgo Impacto en la Gobernanza Rol de la Transparencia / Solución
Burocratización Excesiva
[
1], [6].
Genera una brecha entre el discurso ético
y la práctica real; las estructuras rígidas
y los cargos transitorios fomentan una
gestión no profesional.
Transparencia Proactiva: Imple-
mentación de modelos de revelación
voluntaria de información y simpli-
Ącación de procesos para evitar el
ocultamiento de fallas administrativas.
Monopolio y Discrecionali-
dad [
4], [6], [13].
Facilita nombramientos p or lealtad
política y conexiones en lugar de mérito,
lo que debilita severamente la autonomía
universitaria.
Rendición de Cuentas (Accountability):
Fortalecimiento de mecanismos exter-
nos e inclusividad de stakeholders, pen-
samiento integrado, para anular la discre-
cionalidad en la toma de decisiones.
Corrupción Administrativa
[
9], [14], [15].
Provoca malversación de fondos, proyec-
tos de infraestructura abandonados y ser-
vicios de baja calidad que dañan la ima-
gen internacional.
Integridad Financiera: Auditorías abier-
tas, Ąscalización estricta y publicación de
contratos para proteger recursos críticos.
Erosión del Ethos
Académico [
19], [13].
Destrucción del mérito por presiones
que mercantilizan el conocimiento y el
surgimiento de consecuencias devastado-
ras para la integridad cientíĄca.
Gobernanza Blanda: Fomento de una
cultura de mindfulness organizacional,
apoyo gerencial y ética vivida como un
compromiso práctico individual y colec-
tivo.
Nota. La tabla sintetiza los factores de riesgo, sus efectos sobre la gobernanza y las soluciones vinculadas
con transparencia, rendición de cuentas e integridad institucional.
Referente a los países estudiados se muestra una amplia cobertura geográĄca, es decir con enfoque
global [
20]. Por ejemplo, en África, se abarcaron estudios en Nigeria [8], Kenia [2], Etiopía [3] y
Sudáfrica [
13] donde la ética se trata tanto en el ámbito de la corrupción interna como de la reforma
institucional. En Asia, se encuentran los estudios en Bangladesh [
4], China e Indonesia [18], donde la
ética se aborda mediante la creación y el fortalecimiento de comités de ética y el apoyo de la organización.
En Europa sobresalen los estudios de España, Croacia, Italia, Escocia [16] donde la ética se relaciona
con la transparencia y los procesos internos. En Escocia, por ejemplos, las observaciones de reuniones
de comités de ética (RECs) mostraron que los miembros dedican la mayor parte del tiempo a aspectos
procedimentales y burocráticos, revisar formularios, en lugar de realizar una exploración profunda de
los dilemas éticos [
16]. En general, los estudios en Europa destacan que la falta de consistencia en
el asesoramiento y la sobrecarga de trabajo de los miembros de los comités actúan como frenos para
una integridad cientíĄca real. Finalmente, en contextos como Bangladesh, las entrevistas cualitativas
identiĄcan la interferencia política y el clientelismo como las causas que impiden que los marcos éticos
pasen del papel a la acción [
4]. En Améric a Latina en general [7] y México en especíĄco [14] se hace
énfasis en los procesos de transparencia Ąnanciera y responsabilidad social. En Oceanía, Fiji es un
ejemplo de cómo la ética se integra en el currículo institucional [12].
Tabla 2. Gobernanza ética por continente.
Región / Países Nivel de
Institucional-
ización
Enfoque y Características Hallazgos y Obstáculos
Europa (España, Escocia, Croa-
cia, Italia) [
1], [16], [10], [5]
Alto Transparencia proactiva y fort-
alecimiento de comités de ética.
Se busca equilibrio entre reg-
ulación y facilitación; la di-
vulgación aún es fragmen-
tada.
África (Nigeria, Etiopía, Kenia,
Sudáfrica) [
9], [3], [13], [15]
Medio-Bajo Reformas de liderazgo ético y
transformación institucional.
Persisten nepotismo, ghost
workers y sobornos.
Asia (Bangladesh, Indonesia,
China) [
4], [19], [18]
Medio Uso de Gobernanza Blanda (soft
governance), apoyo organizacional
y creación de comités de ética.
Alta conciencia ética, pero
baja aplicación por interfer-
encia política.
Latinoamérica (México y región
general) [
7], [14], [11]
Medio Transparencia Ąnanciera y respon-
sabilidad social universitaria.
Existen digos formales,
pero con debilidades en Ąs-
calización.
Oceanía (Fiyi) [12] Pendiente de
evaluar
Integración pedagógica de la ética
en el currículo.
Formación de ciudadanía y
autonomía moral.
Nota. La tabla resume los niveles de institucionalización, enfoques y obstáculos identiĄcados en la
literatura según región geográĄca.
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En todos estos escenarios (Tabla 2), la efectividad de los marcos éticos está intrínsecamente condi-
cionada por la herencia institucional y el contexto geopolítico y se puede identiĄcar los niveles de
institucionalización, los enfoques, hallazgos y obstáculos por continentes.
La Figura 2 presenta un modelo conceptual emergente derivado de la revisión sistemática, donde la
ética institucional se conĄgura como el núcleo articulador de la gobernanza universitaria en instituciones
de educ ación superior públicas. El modelo evidencia que la gobernanza ética no dep ende únicamente de
marcos normativos formales, sino también de factores operativos como el liderazgo ético, la gobernanza
blanda, la participación de stakeholders y la implementación práctica de mecanismos de transparencia
y rendición de cuentas. Asimismo, se identiĄcan factores estructurales que debilitan este sistema,
entre ellos la corrupción administrativa, la burocratización excesiva y la discrecionalidad política. De
esta manera, la interacción entre estos elementos condiciona los niveles de conĄanza, legitimidad y
sostenibilidad institucional, mostrando que la ética constituye no solo un principio declarativo, sino un
eje dinámico que determina la coherencia organizacional y la calidad de la gobernanza universitaria.
Fig. 2. Modelo conceptual emergente de gobernanza ética en universidades públicas a partir de
la literatura.
A. Discusión de los resultados
Los estudios en general coinciden que la ética es como conjunto de valores fundamentales que deben
regir la gobernanza. Esto es, que la ética es un mediador dinámico del compromiso organizacional
que articula ejes fundamentales [
5]. Así, en primer lugar, la ética actúa como el antídoto contra el
isomorĄsmo simbólico, debido a que, sin un soporte moral, la transparencia se reduce a la publicación
de datos inconexos.
En segundo lugar, la ética tiene un nexo con la ConĄanza Institucional a través del liderazgo ético
[
3] que como puente administrativo y psicológico que estabiliza la institución en tiempos de crisis. En
tercer lugar, la ética busca anular la discrecionalidad arbitraria mediante el fortalecimiento radical de la
rendición de cuentas, lo que evita la falta de integridad en la gestión [15]. De tal manera, que aplicando
la fórmula de Klitgaard adaptada (C = M + D A), se observa que la corrupción (C) prospera donde
el monopolio (M) del poder y la discrecionalidad (D) no son balanceados por la rendición de cuentas
(Accountability). En este contexto, el equilibrio se sostiene mediante la combinación de Gobernanza
Blanda (mindfulness y apoyo gerencial) y controles externos robustos [19].
En efecto, la literatura cientíĄca reĆejó un giro paradigmático en la gobernanza universitaria, desde
la Teoría Neoinstitucional, la conformidad cultural para obtener legitimidad social [
2], la adop ción
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global de marcos como el digo King V de Buen Gobierno, que promueve el pensamiento integrado
y la inclusividad de los stakeholders [
10]. Ante estos desafíos estructurales, surgen propuestas inno-
vadoras como la Gobernanza Blanda (soft governance) basada en el mindfulness organizacional y el
apoyo gerencial en Indonesia, y la autonomía moral pedagógica en Oceanía (Fiyi), que busca formar
Şbuenos ciudadanosŤ mediante cursos obligatorios de ética en el currículo [
12]. En última instancia, la
síntesis de resultados sugiere que para reducir la corrupción (C) es imperativo fortalecer la rendición
de cuentas (A) mediante la transparencia Ąnanciera y la participación de los stakeholders, anulando así
la discrecionalidad (D) y el monopolio del poder que debilitan la autonomía universitaria y la calidad
educativa. Sin embargo, este mismo enfoque advierte sobre el riesgo del isomorĄsmo, donde las insti-
tuciones priorizan la conformidad simbólica, pues adoptan planes de integridad superĄciales, con el Ąn
de ocultar fallas de gestión subyacentes [9].
CONCLUSIONES
Entre la gestión y la gobernanza universitarias existe una convergencia, no obstante, la gestión
es una dimensión operativa constituyente de la administración de las instituciones universitarias. Más
aún, la gobernanza abarca todo el conjunto de estructuras, procesos, valores en la toma de decisiones,
rendición de cuentas, transparencias, entre otras. De tal manera, que la ética legitima el ejercicio del
poder y por tanto asegura la coherencia entre los valores institucionales y las prácticas.
El análisis y estudios de los artículos desde una visión global permitió establecer una simbiosis que
coincide que la gobernanza debe incorp orar mecanismos éticos, digos, normas, principios, en toda
universidad. Sin embargo, estos mecanismos no deben quedar solo en una mera incorporación, pues lo
ideal es llevarlos a la práctica. Esto es, llevar la teorización de la gobernanza a la práctica y detallar
administraciones y procesos de liderazgo éticos.
La elaboración de digos de ética debe ser no solo de manera normativa sino legitimada e in-
stitucionalizada a través de la regulación de todos los procesos de manera global; pues si bien una
universidad tiene autonomía, no puede deslindarse de pro ce sos de transparencia, rendición de cuentas,
responsabilidad social, entre otros. Siendo que, una guía completa debe implementar a la ética en
los procesos universitarios, con una clara distinción entre la gestión y la gobernanza. Esto permitirá
comprender, por una parte, la esencia misma de la ética. Por otra parte, establecer normativas que
regulen todos los procesos de manera global.
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AUTORA
Karla Hidalgo es Ph.D. en Ciencias Políticas y Sociales por una institución
de Bélgica, Ph.D. (c) en Educación en Perú, Magíster en Lingüística y
Magíster en Gerencia Educacional. Cuenta con proĄciencia en Filosofía y
Ciencias de la Educación en Bélgica. Posee dominio de francés en nivel
C1, inglés en nivel B2 y kichwa básico en nivel A2.
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