ISSN-E: 2542-3401, ISSN-P: 1316-4821
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https://doi.org/10.47460/uct.v28i125.857
Relación entre la inteligencia emocional y la
convivencia escolar en estudiantes de educación
primaria: un estudio a través de los inventarios
BarOn Ice y ECE
Recibido (22/06/2024), Aceptado (2/08/2024)
Relationship between emotional intelligence and school coexistence in elementary school
students: a study using the BarOn Ice and ECE inventories
Abstract.- School coexistence is essential for the healthy development of children and is often affected by
emotional situations that may arise in their individual experiences. This work analyzed whether emotional
intelligence effectively influences personal relationships and, consequently, the coexistence of primary school
students. To this end, the behaviors of 267 children at the primary level were analyzed to know their emotional
levels and social relationships in the school environment. The main results showed a positive correlation
between emotional intelligence and coexistence and social development in students, which motivates the
inclusion of methodologies and strategies that reinforce the control of emotions and contribute to improving
coexistence spaces in the classroom.
Keywords: emotions in students, primary, school coexistence, child development.
Resumen: La convivencia escolar es fundamental para el sano desarrollo de los niños y muchas veces se ve
afectada por situaciones emocionales que puedan surgir en las experiencias individuales de estos. En este
trabajo se analizó si efectivamente la inteligencia emocional influye en las relaciones personales y en
consecuencia, en la convivencia escolar de los estudiantes de primaria. Para ello se analizaron las conductas
de 267 niños en el nivel de primaria y con el fin de conocer los niveles emocionales que enfrentan y sus
relaciones sociales en el ambiente escolar. Los principales resultados mostraron que existe una correlación
positiva entre la inteligencia emocional y la convivencia y desenvolvimiento social en los estudiantes, lo que
motiva a incluir metodologías y estrategias que refuercen el control de emociones y que contribuyan al
mejoramiento de los espacios de convivencias en el aula.
Palabras clave: emociones en estudiantes, primaria, convivencia escolar, desarrollo infantil.
*Autor de correspondencia: richard.cacnahuaray@unmsm.edu.pe
Tipo de artículo: artículo de investigación
Richard Cacñahuaray Chumpitaz*
https://orcid.org/0009-0009-2632-316X
richard.cacnahuaray@unmsm.edu.pe
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Lima, Perú
María Luisa Matalinares Calvet
https://orcid.org/0000-0003-1052-6922
mmtalinaresc@unmsm.edu.pe
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Lima, Perú
I. INTRODUCCIÓN
En la actualidad la convivencia escolar es considerada un componente constitutivo del derecho a la
educación de los niños y adolescentes, por ello, es necesario que se puedan implementar estrategias con la
finalidad de enseñar a los menores a convivir adecuadamente con sus pares, docentes y directivos, teniendo
en cuenta el respeto [1]. Para la UNICEF [2], la convivencia en el ámbito escolar es uno de los principales ejes
para asegurar una calidad educativa, ya que aprender a convivir con otras personas es una de las actividades
que presenta mayor relevancia en las entidades educativas, los climas saludables de convivencia contribuyen
de manera positiva en el aprendizaje y rendimiento de los estudiantes y que estos puedan ser formados en
convivencia es un factor importante para un adecuado desarrollo socio-emocional.
Al respecto, la UNESCO [3], señala que la violencia se considera un problema social muy extendido, este se
evidencia en la mayoría de los países y afecta a un número grande de niños y adolescentes, donde esta
violencia principalmente es ejercida o perpetrada por sus pares, se estima que cada 1 de cada 3 estudiantes
sufre de maltratos alrededor del mundo, se tiene que un 36,0% de los estudiantes ha sido afectado
físicamente por sus pares. Además, otro problema que se está acrecentando con el paso de los años es el
maltrato a través del uso de redes sociales. De igual forma, la UNICEF [4], se estima que un aproximado de
150 millones de estudiantes de 160 naciones alrededor del mundo han vivido episodios de violencia entre
pares tanto al interior como en los exteriores de las instituciones educativas.
En Chile, conforme a la Encuesta sobre polivictimización, se halló durante el 2017 que un 29,0% de
estudiantes que cursan el séptimo año básico y cuarto medio, han padecido de maltratos por sus
compañeros por lo menos una vez, mientras que durante el año 2018 se halló un 26,0%. En ese sentido, una
de las formas de reducir el maltrato en el ámbito educativo es construyendo una sana convivencia escolar
entre cada una de las personas que integran la comunidad educativa, es decir, a través de la sana convivencia,
se tendrán menos espacios para la violencia [5].
La inteligencia emocional es de mucha relevancia para los estudiantes de primaria, ya que a través de esta
son capaces de poder reconocer, comprender y expresas sus emociones saludablemente, por tanto, el
apropiado manejo de las emociones genera un impacto importante en el bienestar socioemocional en los
estudiantes [6]. También, a través de la inteligencia emocional los estudiantes pueden regular sus expresiones
y acciones, siendo consientes y mejorando el control de estas, reduciendo así las conductas agresivas y
conflictivas, aunado a ello, contribuye en la mejora del rendimiento académico, ya que los ayuda a manejar la
frustración [7].
En Perú, durante el año 2022 se reportaron más de 49000 casos de maltrato a estudiantes, que incluyeron
casos de bullying, violencia psicológica, física y sexual en las instituciones educativas a nivel nacional, donde un
promedio de 24000 casos correspondió a la violencia física. Además, solo en Lima Metropolitana se
registraron alrededor de 17700 casos [8]. Además, se reportaron en el mismo año 7556 casos de violencia
entre escolares, el 71,3% de los casos se han producido en instituciones educativas públicas, siendo estos
niveles de maltrato similares a los que se reportaron antes de acontecer la pandemia [9].
Estas premisas motivan el trabajo presentado, donde se ha analizado la conducta de un grupo de escolares
con el fin de reconocer si existe una relación significativa entre la inteligencia emocional y la convivencia
escolar, que contribuya a mejorar los espacios sociales en la escuela. Finalmente, el estudio se organizó en
cuatro partes, la primera corresponde a la introducción, donde se aborda la problemática, seguido de
desarrollo, en la que se plasmaron las teorías para inteligencia emocional y convivencia escolar, así como el
desarrollo de estudios previos, la tercera parte corresponde a la metodología, donde se establece el enfoque,
diseño y nivel, así como los instrumentos empleados y la población, la cuarta parte presenta los resultados,
donde se plasman el análisis estadístico, por último, se presentan las conclusiones.
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II. DESARROLLO
A. Inteligencia emocional
La inteligencia emocional es un conjunto de habilidades cognitivas, estas le permiten al estudiante poder
entender y regular cada una de sus emociones, también ayuda al estudiante a poder entender las emociones
de sus compañeros y otros actores de la comunidad educativa. Para Llanos y Machuca [10] manifiestan que
unos de sus principales componentes es la autorregulación, a través de esta los estudiantes pueden controlar
cada emoción compulsiva, así como aquellos comportamientos disruptivos, siendo capaz de poder adaptarse
a diversos contextos sin llegar a perder el control de la situación.
De igual forma, Moreno et al. [11] señalan que la inteligencia emocional le permite al estudiante ser más
empático, ya que aprende que es necesario entender las emociones de sus compañeros, esta capacidad le
permite tener mejores relaciones con otros estudiantes al interior y exterior de la entidad educativa, es a
través de la empatía que los estudiantes empiezan a reaccionar de una forma más apropiada frente a las
situaciones que atraviesa diariamente.
B. Convivencia escolar
La convivencia escolar es el conjunto de relaciones y comportamientos que suceden entre las personas que
asisten a la institución educativa, se trata entonces de la manera en cómo las personas buscan coexistir en el
ámbito educativo. En ese sentido, es de vital importancia promover una convivencia saludable, ya que aporte
al aprendizaje, siendo necesario que los estudiantes puedan entender y poner en práctica el respeto y la
cooperación, generando así un ambiente sano durante el proceso enseñanza-aprendizaje, sin que quede
espacio para los maltratos y agresiones [12].
Igualmente, Lluen [13] manifiesta que la convivencia escolar es una pieza clave para lograr un desarrollo
integral en el estudiante, debido a que no solo se benefician los educandos con los ambientes sanos, sino que
también se benefician los docentes y el personal de la entidad educativa, ya que experimentar un ambiente
laboral agradable y sin conflictos tiende a mejorar la colaboración y facilita el aprendizaje de los estudiantes,
para ello, es importante que se tengan en cuenta que los estudiantes practiquen valores como la cooperación,
justicia, solidaridad, empatía y respeto, creando así una comunidad educativa más comprometida con el
desarrollo integral de los estudiantes.
C. Estudios previos
Investigaciones previas realizadas también en Lima, Perú [14], han evaluado la relevancia de la inteligencia
emocional en la escuela, y han podido confirmar que el buen manejo de las emociones en los estudiantes es
un indicador de un buen espacio social, donde todos puedan convivir en armonía. Esto sin duda, debe incluir
la tolerancia y el respeto a las diferencias, que muchas veces es un reto en la infancia, y afecta la vida social en
la escuela.
Otros autores [15] han confirmado que la inteligencia emocional en la primaria es fundamental para el
desarrollo integral de los niños. En esta etapa, los estudiantes aprenden a reconocer, expresar y gestionar sus
emociones, lo que mejora su capacidad de relacionarse con los demás y de enfrentar situaciones desafiantes.
Enseñarles a identificar sus sentimientos y a empatizar con los demás fomenta un ambiente de aprendizaje
más armonioso y colaborativo. Además, fortalecer estas habilidades desde temprana edad contribuye a la
construcción de una autoestima saludable y a la resolución positiva de conflictos.
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Autores como Mondalgo [16] afirman que la inteligencia emocional desempeña un papel crucial en el aula,
especialmente cuando se trata de mantener el respeto, incentivar la tolerancia y fomentar la aceptación.
Cuando los estudiantes aprenden a reconocer y gestionar sus emociones, pueden interactuar de manera más
consciente y empática con sus compañeros. Esto no solo reduce conflictos, sino que también promueve un
ambiente de inclusión donde las diferencias son respetadas y valoradas. Al comprender las emociones propias
y ajenas, los niños desarrollan una mayor capacidad para resolver problemas de forma pacífica y constructiva,
fortaleciendo el sentido de comunidad. Además, la inteligencia emocional les enseña a afrontar el estrés y los
desacuerdos de manera calmada, lo que mejora la convivencia y refuerza la importancia del respeto mutuo,
permitiendo que la diversidad en el aula sea vista como una fuente de aprendizaje y enriquecimiento.
III. METODOLOGÍA
La investigación fue de tipo básica y correlacional. La muestra fue conformada por 267 estudiantes de
primaria a través de un muestreo no probabilístico por conveniencia. La técnica e instrumentos para recabar
datos fue la encuesta y el cuestionario. Para la variable inteligencia emocional, se aplicó el inventario BarOn ICE
Abreviado (Tabla 1), este instrumento fue elaborado por Reuven Bar-On en el año 1997 [17], presenta 30
ítems que se distribuyen en 5 dimensiones.
Tabla 1. Aspectos relevantes del Inventario BarOn ICE - Abreviado para medir la inteligencia emocional.
En el caso de la variable convivencia escolar, se aplicó la escala de convivencia escolar ECE (Tabla 2), este
instrumento fue elaborado por Del Rey, Casas y Ortega en el año 2017 [18], presenta 50 ítems distribuidos en
8 dimensiones.
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En cuanto a los aspectos éticos, se tuvieron en cuenta diversos principios, tales como el respeto y justicia.
Sobre el respeto, durante la ejecución de la investigación se ha respetado el derecho a la libertad de participar
y formar parte de la muestra a los estudiantes, así como se explicó que los datos recogidos serán protegidos.
Respecto a la justicia, se respetó los derechos de los estudiantes a participar en la investigación. Los datos
recolectados se trabajaron con el programa estadístico SPSS v.26. Para presentar las tablas de frecuencia
respecto a los niveles de inteligencia emocional y convivencia escolar a través de la estadística descriptiva,
mientras que para contrastar las hipótesis planteadas se empleó la prueba de correlación Rho de Spearman,
donde se consideró un nivel de significancia de 0,05.
Tabla 1. Aspectos relevantes del Inventario BarOn ICE - Abreviado para medir la inteligencia emocional.
IV. RESULTADOS
Los resultados revelaron que existe una distribución significativa de los niveles de desarrollo evaluados en la
muestra. Aunque un 14,6% de los estudiantes presenta un desarrollo bajo, la mayoría se encuentra en niveles
promedio o excelentemente desarrollados, representando el 85,4% del total. Esto sugiere que, en general, los
estudiantes presentan un desarrollo positivo. El alto porcentaje de estudiantes en niveles “excelentemente
desarrollados” (40,8%) es un indicador relevante de éxito en los procesos educativos y posiblemente en el
ambiente de aprendizaje que se está brindando. Además, el bajo porcentaje en el nivel más bajo invita a
examinar estrategias de intervención para ese grupo.
El hecho de que un 44,6% esté en un nivel promedio indica una buena base emocional, pero hay margen
para el crecimiento, mientras que el 40,8% con un desarrollo excelentemente desarrollado refleja un grupo
con habilidades emocionales fuertes, lo que probablemente se traduce en mejor manejo de relaciones, mayor
empatía y resiliencia. Por otro lado, el 14,6% que muestra un desarrollo bajo es un grupo al que se le debería
prestar atención a través de programas de intervención y apoyo emocional.
En general, los resultados encontrados sugieren que la mayoría de los estudiantes tiene una buena
capacidad para gestionar sus emociones, lo que fortalece el clima escolar positivo, pero también señala la
necesidad de enfocarse en aquellos con dificultades emocionales para evitar posibles problemas de
interacción social o bajo rendimiento. Esto resalta la importancia de fomentar la inteligencia emocional en el
ámbito escolar, no solo por su impacto en las relaciones interpersonales, sino también en la adaptación y el
éxito académico.
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En cuanto a la convivencia escolar se pudo observar que la mayoría de los estudiantes (45,7%) se encuentra
en un nivel medio, lo que indica una convivencia adecuada, aunque con áreas para mejorar. Un 30,7% tiene un
nivel bajo de convivencia, lo que podría estar relacionado con conflictos interpersonales o dificultades en el
ambiente escolar, requiriendo atención y posibles intervenciones. Por otro lado, el 23,6% que se encuentra en
el nivel alto de convivencia escolar refleja un grupo que probablemente disfruta de relaciones armoniosas y un
entorno positivo, lo que es beneficioso para el aprendizaje y el bienestar general. Este análisis sugiere la
necesidad de fortalecer las estrategias de convivencia para elevar el bienestar colectivo, especialmente en
aquellos con un nivel bajo.
Por otra parte, la inferencia reveló que existe una correlación positiva y significativa entre la inteligencia
emocional y la convivencia escolar con un coeficiente de correlación de 0,453, según el Rho de Spearman
(Figura 1). Esto indica que, a medida que la inteligencia emocional aumenta, también mejora la convivencia
escolar. Dado que el valor de significancia es 0,000 (menor a 0,01), la relación es estadísticamente significativa.
Este resultado sugiere que fomentar la inteligencia emocional en los estudiantes puede contribuir a mejorar la
calidad de la convivencia dentro del aula.
Fig. 1. . Relación entre la inteligencia emocional y la convivencia escolar, se observa que la convivencia
escolar tiende a mejorar a medida que aumentan los niveles de inteligencia emocional.
Se observó además una correlación positiva entre la dimensión intrapersonal de la inteligencia emocional y la
convivencia escolar, con un coeficiente de correlación de 0,249 según el Rho de Spearman. Aunque esta
correlación es más moderada en comparación con la relación general entre inteligencia emocional y
convivencia escolar, sigue siendo significativa, ya que el valor de significancia es 0,000 (menor a 0,01), lo que
indica que la relación no es producto del azar.
La dimensión intrapersonal está relacionada con el autoconocimiento, la autoestima y la regulación de las
propias emociones, lo que influye en la forma en que los estudiantes interactúan con los demás. Aunque el
impacto de la inteligencia intrapersonal sobre la convivencia escolar es menor que otras posibles dimensiones,
este hallazgo sugiere que los estudiantes con un mayor autoconocimiento y capacidad de gestión emocional
tienden a contribuir a un ambiente de convivencia más saludable y positivo.
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Así mismo se pudo confirmar una correlación positiva y moderada entre la dimensión de adaptabilidad y la
convivencia escolar, con un coeficiente de correlación de 0,313, según el Rho de Spearman. Esta relación es
estadísticamente significativa, con un valor de significancia de 0,000, lo que indica que la correlación no es
producto del azar.
La adaptabilidad, que implica la flexibilidad para enfrentar cambios, la capacidad de resolver problemas y la
adaptación a nuevas situaciones parece tener un impacto importante en la calidad de la convivencia escolar.
Los estudiantes que muestran mayores niveles de adaptabilidad tienden a manejar de mejor manera los
desafíos y conflictos que puedan surgir en el entorno escolar, lo que contribuye a una convivencia más
armoniosa. La correlación moderada sugiere que aquellos estudiantes con mayor adaptabilidad no solo son
más capaces de ajustarse a las dinámicas escolares, sino que también pueden fomentar un ambiente en el
que los demás se sientan más cómodos y apoyados.
Los resultados también revelaron que existe una correlación positiva fuerte entre la dimensión de manejo
del estrés y la convivencia escolar, con un coeficiente de correlación de 0,522, según el Rho de Spearman. Esta
correlación es estadísticamente significativa, con un valor de significancia de 0,000, lo que indica que la
relación no es producto del azar.
Este hallazgo sugiere que los estudiantes que poseen habilidades para manejar el estrés de manera efectiva
tienden a contribuir significativamente a una mejor convivencia en el entorno escolar. El manejo del estrés
incluye la capacidad de regular las emociones y mantener la calma en situaciones desafiantes, lo que reduce
los conflictos y mejora las relaciones interpersonales. Cuando los estudiantes pueden controlar su respuesta
emocional frente al estrés, es menos probable que se generen tensiones o disputas, lo que facilita un
ambiente más armónico y colaborativo en el aula.
La correlación relativamente alta (0,522) indica que una mayor capacidad para gestionar el estrés está
fuertemente relacionada con mejores niveles de convivencia escolar. Esto sugiere que enseñar y desarrollar
habilidades de manejo del estrés entre los estudiantes podría tener un impacto notable en mejorar el clima
escolar, las interacciones entre compañeros y la resolución pacífica de conflictos.
La evaluación también mostró una correlación positiva y moderada entre la dimensión de estado de ánimo
general y la convivencia escolar, con un coeficiente de correlación de 0,258, según el Rho de Spearman. El
valor de significancia es 0,004, lo que indica que la relación es estadísticamente significativa y no producto del
azar.
El estado de ánimo general, que incluye el nivel de optimismo y bienestar emocional de los estudiantes, juega
un papel importante en cómo estos interactúan y se relacionan con los demás en el contexto escolar. Aunque
la correlación no es tan fuerte como en otras dimensiones, un estado de ánimo positivo está asociado con una
mejor convivencia escolar, ya que los estudiantes que se sienten más felices y optimistas tienden a tener
interacciones más amables, empáticas y constructivas con sus compañeros.
Esta correlación sugiere que aquellos estudiantes con un estado de ánimo general elevado no solo
experimentan un mayor bienestar personal, sino que también contribuyen a crear un ambiente escolar más
respetuoso y colaborativo. Sin embargo, dado que la correlación es moderada, es probable que otros factores
también influyan en la convivencia escolar, además del estado de ánimo general.
Se puede decir que, aunque la relación entre el estado de ánimo general y la convivencia escolar no es muy
fuerte, el análisis muestra que fomentar el bienestar emocional y el optimismo entre los estudiantes puede
tener un efecto positivo en las dinámicas interpersonales dentro del aula. Esto resalta la importancia de
promover estrategias para mejorar el bienestar emocional en el entorno escolar como parte del desarrollo
integral del estudiante.
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CONCLUSIONES
A partir del análisis realizado, se pueden extraer varias conclusiones clave sobre la relación entre la
inteligencia emocional y la convivencia escolar. En primer lugar, los resultados del estudio confirman que la
inteligencia emocional juega un papel central en la dinámica de convivencia dentro del aula. Esto destaca la
importancia de incluir programas de educación emocional en los entornos escolares, ya que su impacto en el
bienestar general y en la capacidad de los estudiantes para relacionarse de manera constructiva es evidente.
En segundo lugar, la correlación significativa entre el manejo del estrés y la convivencia escolar indica que la
capacidad de los estudiantes para regular sus emociones en situaciones desafiantes es un factor crucial para
mantener un ambiente armonioso. Esto sugiere que las instituciones educativas deben prestar especial
atención al desarrollo de estrategias de regulación emocional entre los estudiantes, no solo para mejorar su
bienestar personal, sino también para favorecer un entorno colaborativo.
Por otro lado, la adaptabilidad se presenta como una competencia emocional esencial en la convivencia
escolar. Los estudiantes que son más flexibles y capaces de ajustarse a diferentes situaciones sociales parecen
tener mejores interacciones con sus compañeros, lo que apunta a la necesidad de fortalecer habilidades de
resolución de problemas y adaptación en los programas educativos.
Asimismo, la relación moderada entre la dimensión intrapersonal y la convivencia escolar refleja que, aunque
el autoconocimiento es importante, no es el único factor determinante en el éxito de las relaciones sociales.
No obstante, esto implica que trabajar en la autoevaluación emocional y la capacidad para gestionar las
propias emociones tiene un efecto positivo en las interacciones grupales.
El estado de ánimo general también influye en la convivencia escolar, pero de manera más moderada en
comparación con otras dimensiones emocionales. Esto sugiere que, si bien un estado emocional positivo
contribuye a una mejor convivencia, es posible que otros factores, como el control del estrés y la empatía,
jueguen un rol más destacado en las relaciones interpersonales dentro del contexto escolar.
Otro aspecto importante que se puede inferir es que el desarrollo emocional no solo beneficia al individuo,
sino que también tiene un efecto sistémico en el ambiente escolar. Los estudiantes emocionalmente
inteligentes no solo manejan mejor sus emociones, sino que también influyen en el bienestar colectivo del
grupo, facilitando una convivencia más respetuosa y colaborativa.
Además, los resultados del estudio apoyan la idea de que la inteligencia emocional puede ser un predictor
fiable de un clima escolar positivo. En este sentido, las instituciones educativas podrían considerar la
evaluación y el fortalecimiento de la inteligencia emocional como una estrategia para prevenir conflictos y
promover un ambiente de aprendizaje más efectivo.
De esta manera, este trabajo refuerza la necesidad de abordar la educación desde una perspectiva integral,
donde el desarrollo cognitivo esté acompañado por el desarrollo emocional. No se trata solo de formar
estudiantes competentes en términos académicos, sino también en términos emocionales, ya que ambos
aspectos están profundamente interrelacionados y son clave para el éxito en el entorno escolar y, a largo
plazo, en la vida personal y profesional de los estudiantes.
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Richard Cacñahuaray Chumpitaz es estudiante de la Maestría en Psicología con
mención en Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y
Licenciado en Educación por la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y
Valle.
LOS AUTORES
María Luisa Matalinares Calvet es Doctora en Psicología por la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, Magíster en Psicología con mención en Psicología
Educativa, y Licenciada en Psicología por la Universidad Ricardo Palma.
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